Perspectivas sobre la internacionalización en educación superior y ciencia

Ramírez Garcia, Rosalba & Mary Hamui Sutton (Coords.) (2016) Perspectivas sobre la internacionalización en educación superior y ciencia. México: CONACYT/RIMAC/CINVESTAV, 198 páginas.

 Por: José Raúl Rodríguez Jiménez 

En el pasado reciente quienes estudiaron la educación terciaria privilegiaron el plano nacional como perspectiva de análisis, de ahí que los estudios buscaran anotar las características distintivas de los sistemas nacionales de educación superior. En este sentido se ubica el valioso esfuerzo de B. Clark por analizar las diferencias y similitudes nacionales de la educación superior en los años setenta del siglo pasado. También en esta misma dirección se encuentra el texto de Brunner Universidad y Sociedad en América Latina con una propuesta de análisis para el caso de la educación terciaria en la región. En México baste mencionar el artículo de Olac Fuentes (1983) sobre Las épocas de la universidad mexicana que analiza el desarrollo de la educación superior nacional.

Había una razón poderosa para proceder de esta manera. Más allá de las diferencias teóricas y temáticas, las ciencias sociales concedían un peso importante al Estado y la nación como la agencia y el espacio donde ocurrían y se perfilaban los hechos. De esta manera, la educación superior (el sistema) se presentaba en un territorio demarcado por fronteras físicas y bajo la coordinación o al menos el influjo del Estado, lo que ocasionaba marcas nacionales propias (la educación superior argentina, francesa o norteamericana, anotar ejemplos).

Al cerrar los años ochenta del siglo pasado, profundos y amplios cambios alteraron el escenario de la educación superior y su análisis. Quizá el más importante de ellos fue la globalización, entendida como una transformación en la escala de la organización humana que enlaza comunidades y expande las relaciones de poder (Held y Mcgrew, 2001). A partir de este cambio mundial, la educación terciaria no solo tuvo que atender las tradicionales demandas de actores y agencias nacionales, sino que al mismo tiempo enfrentó desafíos globales, por ejemplo, las tecnologías de la información, la nueva y vertiginosa producción de conocimientos científicos o las recomendaciones de los organismos internacionales.

Este libro, junto a otros trabajos pioneros en el campo latinoamericano, muy especialmente la producción de S. Diduo, E. Gerard y R. Grediaga, trata de dar cuenta de una las dimensiones en la nueva situación de la educación superior, concretamente el de la internacionalización. En términos gruesos, se entiende por internacionalización las acciones de gobiernos, sistemas y establecimientos para el fomento de la movilidad estudiantil, la circulación de científicos y sus conocimientos. Pero si este es el referente general del libro, conviene conocer los detalles que adquiere la internacionalización en cada uno de los estudios puesto que contiene referentes valiosos para el análisis y, quizá, enseñanzas para posibles tomadores de decisiones.

El libro se integra por siete apartados, además de la introducción general y una nota de presentación. En todos los casos se trata de resultados de investigación con líneas teóricas definidas, conjeturas debidamente respaldadas y suficientes evidencias para soportar los razonamientos. Por otro lado, en todos ellos existe una revisión y discusión de la literatura mundial sobre internacionalización, por lo que los lectores encontrarán una ordenación actual de temas, corrientes y autores.

En la Introducción general las coordinadoras del libro, R. Ramírez y M. Hamui, analizan la noción de internacionalización académica y científica, en especial las migraciones y redes científicas y los dispositivos para la internacionalización. Este análisis sirve para presentar críticamente cada uno de los trabajos.

Aunque con diferencias significativas en referentes y tratamientos, los dos primeros apartados atienden la internacionalización desde el marco de políticas públicas que ha impulsado el gobierno mexicano. En el primero E.M. Góngora desarrolla acertadamente la noción de redes científicas y los programas de colaboración impulsados por el gobierno mexicano. En el segundo, A. Canales y M. Hamui, observan las tendencias internacionales en la formación de recursos humanos a nivel doctoral, destacando su dimensión internacional, para después revisar la formación doctoral en México y los apoyos gubernamentales hacia la internacionalización.

En el tercero capítulo, J.J. Morales analiza el papel que tuvo la Fundación Ford en la creación de tres centros de investigación independientes (CEBRAP, CEDES y CIPLAN) durante el obscuro período de las dictaduras militares en Brasil, Argentina y Brasil, con efectos positivos para el mantenimiento de las ciencias sociales en la región. Conviene anotar que este capítulo muestra que la internacionalización académica en América Latina tiene antecedentes previos a la globalización, lo que hace aún más interesante su lectura.

El siguiente apartado, a cargo de L. Rodríguez, arranca con una detallada revisión de la literatura especializada en el tema de la internacionalización académica, para después someter a análisis la imagen de internacionalización académica de cuatro importantes universidades latinoamericanas en sus sitios web (San Pablo, UNAM. UBA, UdeCh). En general, los cuatro establecimientos comprenden la internacionalización como intercambio estudiantil y docente, priorizan la cooperación y se dirigen preferentemente hacia Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania.

En el siguiente, N. Jung, rastrea las motivaciones de un  grupo de jóvenes que realizan estancias posdoctorales para salir al extranjero, permanecer en el país o retornar. Resulta interesante conocer cómo se enfrenta el proceso y las explicaciones que se detallan en las narrativas.

El penúltimo apartado (Rodríguez, Uquidi y Durand) muestra la dimensión internacional del programa de becas en la UNISON. Apoyado en la base institucional de becarios, el capítulo describe las características de los becarios, el tipo de estudios realizados y el país destino. Además se muestra el peso que tiene la U. de Arizona en la formación de los académicos de la UNISON.

El libro remata con un tema poco tratado: la diplomacia académica. Aquí E.M. Góngora, analiza el papel que ha tenido la Casa de México en París como apoyo a la formación de los estudiantes mexicanos en la capital francesa. Conviene recalcar que esta Casa opera como espacio de alojamiento de estudiantes, pero también de socialización con grupos multiétnicos y las variantes de ser estudiante en el extranjero.

Más allá de los temas, tratamientos analíticos y resultados, conviene anotar que este libro está enmarcado en la RIMAC, que tiene como  propósito central el estudio de las movilidades académicas y científicas, pero que además reúne a investigadores provenientes de establecimientos y países diversos, y permite la incorporación de académicos maduros y experimentados junto a nuevos talentos en el campo científico. Este esfuerzo no sería posible sin el impulso original y la dirección de Sylvie Diduo A.


Texto disponible en PDF: Resena-RaulRodriguez-Perspectivas

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