Las Primeras dos Cumbres de rectores México-Japón: un fomento a la cooperación académica bilateral

 Entrevista[2] con Emy Kameta Miyamoto[3]

Dra. Sylvie Didou Aupetit

Cinvestav, México

didou@cinvestav.mx

 

Dr. Juan José Ramírez Bonilla

El Colegio de México, A.C.

jrami@colmex.mx

 

SD: ¿Podría platicarnos de la historia de las Cumbres de Rectores México-Japón[1]? ¿Cuál ha sido su génesis?

E.K: Todo empezó con la Primera Cumbre de Rectores: fue una iniciativa del entonces Embajador de México en Japón, Miguel Ruíz Cabañas, y se llevó a cabo en la Universidad de Tokio. Esto fue en 2011. La primera Cumbre representó un primer acercamiento formal para explorar temas muy generales en busca de fortalecer y ampliar los intercambios académicos entre ambos países. Se trató de un primer paso importante y, además, al respaldar la Universidad de Tokio la propuesta, permitió que esa tuviera muy buena convocatoria entre las universidades japonesas. Pero, realmente, cuando se empiezan a generar cambios más enfocados, es ya en la Segunda Cumbre de Rectores.

SD: La que se hizo en Guanajuato y en Aguascalientes.

E.K: Sí, tuvo totalmente otra connotación porque se celebró justamente en un periodo en el que empezaba a crecer dramáticamente el número de inversiones japonesas en ciertas entidades de México, en especial en el sector automotriz y de autopartes. Por eso, la elección de las dos instituciones anfitrionas: la Universidad de Guanajuato y la Universidad Autónoma de Aguascalientes. En ese momento, recuerdo que el Embajador de México en Japón, Claude Heller, fue quien aprovechó una visita del Rector de la Universidad de Guanajuato a Japón para proponerle ser anfitrión de la Segunda Cumbre porque ya existían necesidades muy claras. Las empresas japonesas venían expresando su inquietud acerca de la falta de recursos humanos con ciertos perfiles. Las empresas japonesas tienen muy claro qué es lo que están buscando, dan mucho peso a  sus propias referencias, por lo que es importante para ellos contar con  técnicos, ingenieros y profesionistas mexicanos que hayan adquirido partes de su formación en universidades japonesas, que conozcan la cultura y, si manejan el idioma, aún mejor.

Las empresas grandes no tenían tantas dificultades. Los que comenzaron a tener más desafíos fueron los proveedores japoneses, es decir las pequeñas y medianas empresas invitadas por las grandes automotrices a establecerse en México porque estas grandes automotrices no podían encontrar a los proveedores locales que requerían. Fue más claro que requerían recursos humanos, no nada más para la producción sino para la administración y, luego, también para los servicios. Ya estaba siendo evidente cuáles eran las necesidades y hacia dónde se tenían que enfocar tanto la cooperación académica como parte también de la para el desarrollo.

La Segunda Cumbre de Rectores arrojó buenos resultados. Acudieron universidades japonesas que realmente tenían un interés, o sea, ya iban con varios objetivos precisos. También participó por primera vez el sector privado. Treinta empresas estuvieron presentes en la Cumbre y esa abrió una línea de seguimiento hacia la Tercera Cumbre de Rectores. Paralelamente, fue notorio el crecimiento del interés por parte de universidades mexicanas para estrechar lazos con Japón.

Cuando se acercan a la Embajada para conocer de qué manera pueden establecer contactos y firmar acuerdos con universidades japonesas, les enfatizamos que es importante tener un porqué y tener muy bien identificadas las áreas de interés para  colaboración de manera que dichos acuerdos funcionen, se mantengan activos y vigentes.

Otro aspecto notorio en este contexto fue el crecimiento del interés expresado por los Gobiernos de estados y los gobernadores directamente, como en los casos de Guanajuato y de Aguascalientes. Empezaron a interesarse por la agenda académica cuando, antes, lo hacían por la misión comercial estrictamente.  Ya era notorio que, cada vez más, estaban pidiendo citas con universidades durante sus visitas de trabajo a Japón. Traían en su comitiva al Secretario de  Educación Pública o el Secretario de Desarrollo Económico; estaban interesados en visitar institutos tecnológicos y centros de investigación japoneses.

Sobre la organización de la Tercera Cumbre, por parte de México, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) coordina un comité organizador compuesto por la Secretaría de Educación Pública- SEP,  el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología- CONACYT y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior-ANUIES. La parte japonesa funciona de diferente manera: allí, el ente organizador recae en la universidad anfitriona aunque, de manera honoraria, cuenta con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores (MOFA), el Ministerio de Educación, Cultural Deportes, Ciencia y Tecnología (MEXT), la Agencia de Cooperación  Internacional de Japón (JICA) y la Agencia para la Ciencia y Tecnología de Japón (JST).

En esta ocasión, la Universidad de Hiroshima será el anfitrión de esta Tercera Cumbre, y se trató de una elección muy natural por muchas razones. Existe una muy fuerte presencia de la automotriz Mazda, cuya sede está en Hiroshima, en el estado de Guanajuato. Dicha dinámica ha generado una  relación  muy estrecha entre ambas entidades, no únicamente en lo económico, pero también en lo académico, en lo cultural y en cooperación para el desarrollo. Otra importante razón  es que la Universidad de Hiroshima también ha sido líder en internacionalización de la educación superior en Japón. Ellos tienen un centro de estudios que colabora muy activamente con el Ministerio de Educación japonés, están en todos los foros. En todo lo que tenga que ver con internacionalización de la educación superior aquí en Japón, está la Universidad de Hiroshima como ponente, como coorganizador, como consultor.  Una  razón más es que el Chairman de la Mesa Directiva de Mazda es el Cónsul Honorario de México en Hiroshima. Se trata de una persona muy comprometida con la relación bilateral entre ambos países, y quien sin duda abrió las puertas en Hiroshima para realizar esta Tercera Cumbre.  Así, varios factores se conjuntaron: el político, el económico, el académico. Guanajuato e Hiroshima son ciudades hermanas, por lo tanto, en diferentes niveles, ya había una relación consolidada, por lo que, finalmente, la Universidad de Hiroshima aceptó asumir la gran responsabilidad de ser el anfitrión.

Hubo una reunión interinstitucional en Cancillería hace unas semanas[4]. Anunciaron que ya había confirmado  su asistencia el Rector de la UNAM, va a ser uno de los oradores principales. También  vendrán el Director del Politécnico, el Rector de la UAM, la Presidenta de El Colegio de México y los directores de varios Institutos Tecnológicos: entonces, va a haber una presencia de instituciones mexicanas de nivel. Nos enfocamos mucho justamente en las universidades mexicanas que ya tuvieran una relación activa con Japón. Ése fue el primer criterio. Uno segundo fue que vinieran las universidades e instituciones tecnológicas, universidades tecnológicas y politécnicas que están en la región del Bajío o en entidades con fuerte presencia de inversiones japonesas. Esos fueron los dos principales criterios.

Pero participan asimismo otras universidades que todavía no tienen relación formal con Japón necesariamente, pero que están interesadas en explorar la posibilidad o que están empezando a enviar a profesores, a investigadores, a estudiantes aun cuando todavía no tienen acuerdos, ya que ha habido movimientos dentro de las instituciones en esa dirección. Esos han sido los principales criterios para extender la invitación a la Tercera Cumbre. Se esperan ochenta participantes por parte de México. Representarían, además de las universidades mexicanas, las agencias gubernamentales como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) así como el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), porque creemos que uno de los temas importantes a incorporar es el de la acreditación. Unos de los retos será el facilitar  el reconocimiento de créditos para beneficiar a los estudiantes de manera que puedan validar estudios y laborar en ambos países con mayor facilidad.

Otra cuestión relevante es la colaboración de triple hélice, entre la academia, la industria y el gobierno. Una adicional concierne la investigación, o sea, la creación de una red de investigadores de alto nivel. Ese es uno de los temas que también se está discutiendo sobre todo en la AMEXCID, que está tomando las decisiones de manera democrática, en consulta con las instituciones interesadas en participar. La Universidad de Hiroshima, además, acordó con la AMEXCID algunos tópicos de interés común y uno de esos es, de hecho, constituir un repertorio para la Red de Investigadores. En efecto,  no existe una base de datos en donde los mismos investigadores puedan contactarse directamente en función de sus intereses disciplinarios con sus pares japoneses o mexicanos: entonces, esa Red podría ser una herramienta.

En la segunda Cumbre, uno de los resultados más concretos fue la buena química que se generó entre el Presidente y el Vicepresidente de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chiba y varios Rectores mexicanos y hubo estrechas coincidencias entre sus propuestas. A partir de eso, Chiba sometió propuestas al programa Reinventing Japan, una iniciativa del gobierno japonés para estrechar la colaboración con universidades latinoamericanas. Cada proyecto tiene una duración de cinco años empezando en 2014 y, de ocho proyectos aprobados, seis involucran a universidades mexicanas. Esto quiere decir que trece universidades japonesas están colaborando con catorce universidades mexicanas. Se prevé que, en este período de cinco años, cerca de 450 estudiantes japoneses vayan a México, y cerca de 500 mexicanos vengan aquí a Japón. Más que tomar cursos, se involucran en proyectos de investigación, sobre todo. El más grande es el de la Universidad de Chiba.

La Universidad de Chiba está colaborando con unas seis universidades mexicanas, con proyectos muy concretos sobre la vivienda del futuro, las estaciones de hidrogeno, los sistemas para la seguridad pública, el enverdecimiento de ciudades. La idea es que estas cooperaciones enmarquen también trabajos conjuntos de estudiantes mexicanos y japoneses en inglés en torno a proyectos muy enfocados. La expectativa es que puedan presentarlos al sector privado y que los empresarios estén dispuestos a invertir en ellos.

SD: Es lo que hacia ese profesor japonés que entrevistamos en la Universidad de Monterrey (UDEM).

E.K: Sí, justamente, la UDEM es uno de los socios más activos, de los que han estado enviando estudiantes…

SD: Sí, un profesor japonés está allá para cooperar sobre cuestiones urbanas.

E: Sí, eso también fue derivado de las relaciones que se establecieron en la Segunda Cumbre de Rectores y, a partir de ese evento, ha subido el número de acuerdos académicos. Unos han permanecido activos, otros no tanto.

Otra cuestión pendiente es desarrollar programas duales o de doble titulación, promoverlos y difundirlos. En cada universidad japonesa que visita el Embajador, por ejemplo, a recibir estudiantes o a dar una plática sobre México, invariablemente, tiene una reunión con el Presidente o  representantes de la Universidad y siempre enfatiza esa necesidad. Lo que sí hemos observado es que algunas partes japonesas expresan no encontrar mucha ventaja en los programas duales. En este sentido, existe el reto de sensibilizar acerca de que este tipo de programas generan oportunidades de mayor movilidad académica y profesional tanto para estudiantes mexicanos como japoneses.

SD: Tener un título mexicano.

E.K: Exacto. Hay que resaltar las ventajas. A este estudiante japonés, el haber cursado un programa dual con una universidad mexicana le va a ayudar para moverse en México en un futuro cercano porque conoce la dinámica de una universidad mexicana, vivió en el país e hizo amigos mexicanos.

SD: O en América Latina.

E: En general. Ya tiene amigos con los que va a llegar, con los que puede hacer un networking o consultas. Hay que compartir esta  visión: como estudiante, tienes oportunidad de vivir diferentes experiencias en otro país. En el futuro con seguridad te ayudarán. Cuando ya estés trabajando no podrás, por tener que cumplir otros compromisos, aunque te tocarán vivir otras cosas igualmente valiosas. En este sentido, vale la pena que las instituciones se motiven a ofrecer este tipo de oportunidad, aún  ello implique pasar por un proceso administrativo y burocrático.

SD: Que ése es otro problema.

E.K: Sí.

JJRB: Además, lo que señalaban los colegas japoneses sobre el bajo uso de los rankings en México. Esa es también una de las limitantes porque, si no has oído hablar de la Universidad de Colima, por ejemplo, ¿qué interés tiene ir a Colima? Sería necesario desde México hacer un trabajo de promoción sobre las ventajas que tienen las instituciones o algunas de sus áreas en particular, que pudiesen atraer estudiantes de Japón o de cualquier otro país, por ejemplo en cuanto a la oferta de cursos en inglés o de cursos en las lenguas que requieran, pero eso se ha hecho poco.

E.K: Exacto, pero luego un problema es que las universidades  en México no tienen una página de presentación en inglés, eso es básico. Cuando los estudiantes japoneses están tratando de ubicar qué universidad les podría interesar, nosotros podríamos mandarles una lista “mira, para historia del arte mexicano, éstas”. Estamos trabajando en un catálogo comprensible en inglés para estudiantes, no nada más para los japoneses sino en general, para facilitarles su búsqueda. En Japón, sí, hay ese tipo de datos, los maneja la Japan Student Services Organisation, JASSO. Es una agencia que recibe fondos gubernamentales, pero es una organización privada. Ahí puedes hacer una búsqueda en inglés y poner “quiero ingeniería electrónica” y te salen todas las universidades japonesas que tienen esa especialidad. Yo creo que tener una página así sería una herramienta muy útil para México si pretende atraer a más estudiantes extranjeros. La falta de un mecanismo tal complica incrementar la movilidad entrante en nuestro país: no hay un conducto en dónde encontrar fácilmente la información sobre la oferta académica que uno necesita. Porque hay una gama enorme de opciones, pero no se llegan necesariamente a conocer.

SD: Puedes ir a la página de las IES y ver las licenciaturas que están acreditadas; puedes ir a la página de CONACYT y ver los posgrados acreditados pero hay que conocer ya cómo funciona el sistema de acreditación de la educación superior en el país para llegar a encontrar datos útiles.

E.K: Sí, no hay un único portal en donde se concentre la información sobre todas las instituciones de educación superior. Sería conveniente proponerlo.  Los estudiantes estuvieron buscando por días, no encontraron nada y se van por las instituciones más conocidas y desconocen la diversidad de ofertas que hay en todo el país. Otro aspecto a proponer sería la creación de más programas de estudio que sean impartidos en español con inglés, o en inglés, con la finalidad de motivar a un mayor número de estudiantes e investigadores japoneses a elegir venir a México. Existe interés, más el no manejar inicialmente el idioma, o contar con el suficiente nivel, desalienta el número, por ejemplo, de las solicitudes para becas que ofrece el gobierno mexicano a extranjeros.

JJRB: Sí, sí, es un gran problema.

E.K: Aunque los estudiantes japoneses tengan cierto nivel de español, luego, tienen que pasar por el mismo proceso de admisión que cualquier estudiante mexicano y, a veces, en esa fase del proceso, ya no los aceptan. Las universidades japonesas tienen un examen o un sistema de ingreso diferenciado, enfocado a estudiantes extranjeros o a estudiantes inclusive japoneses que estuvieron viviendo en el extranjero. Hay más flexibilidad para inscribirlos, aun cuando tienen que tener cierto nivel de japonés de entrada. A cambio, ellos se comprometen a que, en dos años, van a aprobar el examen de japonés y a demostrar que tienen ese nivel para terminar su maestría. Podría ser conveniente considerar algún mecanismo similar en México para motivar un mayor número de estudiantes extranjeros.

En Japón, la gente que decide irse a cursar una maestría en el extranjero suele ser ya sea porque tiene muy claro que lo suyo es la investigación o la academia  y necesita especializarse en el extranjero, cuenta con el respaldo de su empresa, o tiene mucho interés en vivir fuera de Japón,  ya que el mercado laboral es sumamente competitivo. Los estudiantes suelen iniciar su búsqueda de trabajo desde un año antes de graduarse, y empiezan a acudir a las ferias de reclutamiento por lo que, en una gran mayoría de los casos,  sienten que irse al extranjero es una desventaja más que una ventaja. Cuando regresan a Japón, apenas deben de buscar trabajo. Después de pasar un tiempo afuera, ya tendrán  que competir con tres o cuatro generaciones más que todavía no se habían graduado cuando se fueron al extranjero.

Por ello, es importante destacar y convencer  a los estudiantes de que no todo es desventaja  el salir al extranjero  y, en esto, tiene que ver mucho el sector privado. Tiene que hacerse una promoción, una campaña mucho más abierta de cuáles son las oportunidades para los japoneses de estudiar al extranjero, de prepararse en México o de obtener un título dual.

El otro día, estaba platicando con un Chief Executive Officer- CEO japonés,  muy accesible y justamente me pidió destacar estas ventajas de contratar a un joven japonés que haya estudiado un programa dual con una universidad mexicana: “A ver dime ¿cuál es la ventaja?”. Le digo “Pues que contarás con un empleado tuyo que se va a poder mover solo  y mucho mejor en tu empresa en México porque ya estudió  y vivió en México previamente, ya tiene amigos mexicanos, o sea, está en contacto todavía con México, no se va a quedar petrificado en su oficina porque no se sabe comunicar con los demás”… Es lo que estábamos comentando, cuando uno está estudiando, es cuando puede realmente aprender y relacionarse con mayor facilidad. Cuando ya empiezan a trabajar en condiciones muy demandantes como suele pasar en  empresas japonesas, los cuadros profesionales ya no tienen oportunidad de aprender realmente el idioma,  meterse a la cultura y hacer redes sociales. Eso se produce cuando se es estudiante. También las empresas necesitan personas que, como estudiantes, tuvieron otra sensibilidad, apreciaron cosas diferentes, fueron a México porque les gustaba y quieren contribuir a un mejor entendimiento entre los dos países. Creo que también hay mucho que hacer por ahí. No es lo mismo si uno, como cuadro de una empresa, va a México porque lo está  mandando la compañía, que porque, además, previamente tuvo un interés personal en conocer el país.

Los requerimientos por parte del sector privado son determinantes. Si el sector privado lo requiere, las universidades responderán a las necesidades del mercado laboral.  Si una gran empresa dice “oye, yo le voy a dar prioridad al ingeniero que haya cursado programas duales o títulos duales, por tales y tales ventajas”, muy seguramente las universidades buscarán crear programas que mejor se adecúen para ofrecer mejores oportunidades profesionales a sus estudiantes.

En este sentido, se espera, a través de esfuerzos conjuntos como las Cumbres de Rectores, ofrecer un foro abierto para poder discutir de qué manera las universidades, el sector privado y el gobierno de ambos países pueden unir fuerzas para crear dinámicas que beneficien los diferentes aspectos de la relación bilateral y formar conjuntamente profesionistas y recursos humanos estratégicos y competitivos a nivel global.

SD-JJRB: Muchas gracias.


[1] La primera Cumbre de Rectores México-Japón se celebró en Tokio, Japón, en 2011.La segunda tuvo lugar en 2014 en las ciudades de Guanajuato y de Aguascalientes. La Tercera se realizó del 30 de noviembre 2017 al primero de diciembre 2017. Fue organizada por la Universidad de Hiroshima y la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo con el tema de Colaboración para la Innovación: Academia, Industria y Gobierno trabajando juntos”. Participaron 25 universidades japonesas y 27 mexicanas. Se prevé que la cuarta tenga lugar en la UNAM en 2019.

[2] Entrevista realizada con el apoyo de la Secretaria de Educación Pública- Subsecretaria de Educación Superior-Dirección General de Educación Superior Universitaria, convenio PADES n. 2017-09-0006-091

[3] Segundo Secretario, a cargo de los asuntos de Educación, Ciencia y Tecnología, y Cooperación internacional, Embajada de México,  Tokio, Japón.

[4] Esa entrevista fue hecha en septiembre 2017, antes de la celebración de la tercera Cumbre.


Entrevista disponible en formato PDF: EntrevistaSD-JJR-EmyKameta

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