El Segundo Encuentro Iberoamericano de Estudios Coreanos “Estableciendo redes en los Estudios Coreanos: el papel de los intercambios académicos”: hacia una agenda de investigación y de vinculación.

Dra. Sylvie Didou Aupetit[1]

didou@cinvestav.mx

11 de Mayo 2017

 

 

Los días 26 y 27 de abril de 2017, la Oficina Puente con Corea de la Universidad de Málaga, España, junto con otros organismos, convocó el Segundo Encuentro Ibero-americano de Estudios Coreanos “Estableciendo redes en los Estudios Coreanos: el papel de los intercambios académicos”. Los ponentes procedieron de varias universidades españolas y de Casa Asia, con tradición de colaboración con ese país, de México (El Colegio de México, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados- Cinvestav, la Universidad Autónoma de Nuevo León-UANL) así como de la Universidad de Inchon en Corea, de la Universidad Andina Simón Bolívar de Ecuador, de la Universidad Nacional de Colombia y de la Asociación Uruguaya de Investigación e Integración de Asia y África. Las intervenciones hechas en las mesas redondas temáticas permitieron exponer prácticas de investigación y de vinculación entre América Latina y/o España y Corea.

Enmarcaron asimismo una reflexión sobre temas cruciales para evaluar retrospectivamente y planear las experiencias de cooperación académica y los intercambios científicos: entre esos, destacan la organización de los estudios de área con dimensión internacional, los aportes de la movilidad estudiantil a escala individual y colectiva, la interculturalidad como un componente clave de las problemáticas vinculadas con la consolidación de relaciones bi- o multilaterales y con su gestión institucional.

En torno al primer eje de discusión, es decir la organización de los estudios de área, con especificación geográfica, en ese caso sobre Corea, los principales asuntos debatidos concernieron la estructuración de los centros o de los equipos científicos, productores y transmisores de conocimientos sobre Corea, en América Latina y en España. Un rasgo que caracterizó dichos sistemas e instancias, en ambos espacios geográficos, fue la coexistencia de centros que albergaban colectivos académicos estructurados con especialistas aislados, adscritos a núcleos de investigación y de enseñanza con visos más amplios, algunos de ellos interesados principalmente en Asia, pero otros ni siquiera. Esa dispersión de capacidades plantea la necesidad de elaborar, en cada país, registros sistemáticos y actualizados de los académicos e investigadores que producen sobre Corea (con qué recursos y en torno a que objetos de estudios) en Ibero-américa (y, en una perspectiva de apoyo a las redes, de quienes hacen lo propio en Corea sobre América Latina y España).

En efecto, la ausencia de bancos de datos o de anuarios que permitan consultar quiénes son los productores de conocimientos y cuál es su situación institucional obstaculiza tanto conocer la estructuración de los campos disciplinarios a escala nacional como construir subredes sustentables que aúnen grupos multinacionales para explorar conjuntamente tópicos de interés común. Generar esos datos sería un paso importante para acelerar los ritmos de producción intelectual y visibilizar los resultados de cada nodo disciplinario, en un área de investigación todavía emergente en la que la legitimidad de lo que hacen los especialistas no está del todo asentada. Otros desafíos, en ese mismo ámbito, conciernen la transmisión y difusión de conocimientos a jóvenes investigadores y a estudiantes interesados en realizar estudios y tesis sobre ese país. Experiencias interesantes al respecto consistieron en la e-School radicada en la UANL, en México, con financiamiento de la Fundación Corea y en el programa de cooperación triangular entre las universidades de Málaga, la UANL y la Universidad de Inchon: esa iniciativa permitió a los estudiantes realizar, en el transcurso de su carrera, estancias de formación en dos de las tres instituciones participantes. Otros asuntos que es preciso seguir platicando fueron las modalidades de articulación entre los estudios sobre Corea, de Corea y con Corea, el diseño de programas cooperativos regionales, en el ámbito hispanófono, para mejorar la formación de grado o de posgrado y la enseñanza de los idiomas regionales versus el inglés como un idioma “neutro” de comunicación.

Con respecto de las movilidades estudiantiles, fueron presentadas experiencias particulares para fomentar los intercambios, con cifras de estudiantes en situación de movilidad entrante y saliente en la Universidad de Málaga. A la par, algunos estudiantes que habían realizado estancias en Corea expusieron a posteriori sus valoraciones de la formación recibida, de sus vivencias y de sus problemáticas escolares y de profesionalización después de su egreso.

Esos análisis, personales e institucionales de la movilidad, a su vez, fueron complementados por los resultados de un estudio sobre los aportes de las movilidades estudiantiles a las instituciones. Dicha investigación, cualitativa, se basó en entrevistas a profundidad con estudiantes. Algunas conclusiones preliminares sobre las que sería útil abundar conciernen al hecho de que los beneficios de la movilidad internacional son más fáciles de identificar en términos de los sujetos individuales que de los procesos organizativos de los establecimientos. La capitalización institucional de los intercambios estudiantiles para mejorar el curriculum e internacionalizarlo y para sensibilizar a académicos y a estudiantes en torno a los retos de la interculturalidad en particular ha sido difícil de evidenciar.

Así, la movilidad parece funcionar como un indicador externo de calidad, como un apoyo a los estudiantes que la experimentan más que como un insumo a los procesos de desarrollo endógeno de las instituciones de educación superior (IES). En esa perspectiva, asuntos a considerar para redefinir los derroteros de la movilidad estudiantil radican, evidentemente, en la disponibilidad de recursos para que la movilidad sea socialmente más equitativa de lo que es actualmente y crezca pero, también, en las estrategias convenientes para optimizar sus beneficios para los establecimientos.

La interculturalidad fue otro tema señalado por varios ponentes como un factor importante para explicar el estancamiento o la consolidación de los intercambios tanto estudiantiles como académicos. Lograr que la movilidad sea una experiencia positiva y deseada por quienes la experimentan en vez de ser impuesta y traumática, sobre todo cuando carecen de antecedentes familiares o personales de migración temporal por motivos de vacaciones o estancias académicas o culturales en el extranjero, implica que los intercambios estén preparados en amont et en aval, por las instituciones participantes. Los establecimientos promotores son más sensibles ahora que antes al hecho que la movilidad, al involucrar personas, no es sólo asunto de cifras y de resultados. Están conscientes de que implica acompañar a los individuos, en lo cultural, en lo emocional y en lo profesional. Pero, pese a ello, las ideas y prácticas innovadores en el ámbito del acompañamiento institucional a la movilidad requieren todavía ser identificadas y compartidas, en las organizaciones educativas, para mejorar el entendimiento, en condiciones de respeto, de las problemáticas éticas y de las lógicas de actuación de los involucrados en esos procesos.

A la par, algunos ponentes señalaron la necesidad de brindar oportunidades de adquirir conocimientos interculturales a los gestores de la cooperación internacional, principalmente cuando esos están a cargo de negociar convenios y de operar actividades con contrapartes asiáticas. Consideraron factible ubicar capacidades específicas, instaladas tanto en Corea como en España y en México, para debatir sobre cómo optimizar la cooperación académica entre los socios de esos tres países, dentro de esquemas variados de cooperación, triangular y Sur- Sur.

El rector y el vice rector de proyectos estratégicos de la Universidad de Málaga clausuraron el Seminario. Además de celebrar su realización, expresaron la aspiración institucional de que el evento se traduzca pragmáticamente en proyectos de colaboración en investigación y en un reforzamiento de las oportunidades de movilidad y de formación para los estudiantes, los académicos y los gestores. Los temas de reflexión planteados, los acuerdos logrados, sin duda, darán pie a agendas concretas de trabajo, basadas en la entrega de productos científicos y en el desarrollo de experiencias vinculatorias, internas y sociales, entre quienes acudieron al evento y, eventualmente, patrocinadores y beneficiarios externos.


[1] Sylvie Didou Aupetit es investigadora del Cinvestav y coordinadora general de la Red sobre Internacionalización y movilidades académicas y científicas (RIMAC), financiada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en México.


Texto disponible en PDF: SylvieDidou-Málaga

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