Agenda de investigación y políticas públicas sobre internacionalización: Entrevista al Dr. Alejandro Carlos Uscanga Prieto (UNAM)

Los miembros de la RIMAC opinan:

Agenda de investigación y políticas públicas sobre internacionalización: Entrevista al Dr. Alejandro Carlos Uscanga Prieto (UNAM)

 

Entrevistadora: Ana Fernanda Fraga Salgado[1]

fernanda.fraga@cinvestav.mx

27 de agosto de 2018

 

FF: ¿Podría presentarse brevemente (su nombre y cuáles son sus estudios)?

 

CU: Sí, claro. Mi nombre es Carlos Uscanga, soy profesor de tiempo completo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. De mi formación académica, soy licenciado en Relaciones Internacionales, tengo una maestría en Ciencia Política Internacional en Japón y el doctorado en Cooperación Internacional por la Universidad de Nagoya, también en Japón. En el tema de cooperación, me he involucrado en los aspectos de la internacionalización y la cooperación académica desde una perspectiva histórica hasta la actualidad. También observo, de manera empírica y reflexiva, la internacionalización de las IES japonesas.

 

FF: ¿Desde hace cuánto tiempo pertenece a la RIMAC? ¿Cuál ha sido su experiencia, en general, como miembro de la Red?

 

CU: Prácticamente soy de los primeros años de la fundación de la RIMAC. En ese sentido, el aporte a la RIMAC ha sido a través de entrevistas a fundaciones: a la Fundación Japón, a la Fundación Corea. He realizado también entrevistas con funcionarios de la Embajada de Japón con el tema de la movilidad académica y los apoyos del gobierno japonés para los becarios mexicanos, así como a los becarios mexicanos que actualmente están en ese país asiático. En general, mi percepción de los trabajos de la red es altamente positiva, porque yo creo que era menester tener una espacio académico que se avocara a aglutinar todas las investigaciones tanto en nuestro país en la materia, pero también a forjar nexos y vínculos con pares internacionales, que de alguna manera ya se habían estado edificando por los contactos personales; eso, ya en términos de una red, y sobre todo acreditada ante el  Conacyt, genera una perspectiva mucho más potente para tener incidencia e impacto en las  valoración de las políticas de internacionalización de las IES mexicanas.

 

FF: ¿Cuáles son sus principales líneas de investigación y proyectos relacionados con la internacionalización de la educación superior?

 

CU: Debo de ser sincero, no es una línea central en relación a lo que yo hago. Pero, me gusta obviamente por mi formación en temas de cooperación abordar estos aspectos de cómo se generan esos contactos y nexos en la cooperación académica. Por experiencia personal, como becario, tanto del gobierno japonés como, después, del Conacyt, el tema también responde a una reflexión de mi experiencia propia. Entonces, si bien no es un tema central, si considero que la internacionalización y movilidad académica son fenómenos cuyo análisis merece ser profundizados. Generalmente, quienes hablan de la relación bilateral entre México-Japón se concentran en los temas económicos, el flujo comercial, el flujo financiero, pero poco han avanzado (y eso es realmente un tema, en cierto sentido, virgen) en realizar un diagnóstico mucho más profundo de la valoración y seguimiento de la movilidad académica tanto en términos de las instituciones mexicanas (que están siendo muy proactivas en enviar a sus estudiantes) como de la oferta de becas que deriva en que más mexicanos vayan a estudiar a Japón: ¿qué es lo que están experimentando?, ¿qué es lo que ven?, ¿cuáles son sus problemas?, ¿cuáles son las barreras que presentan?; y sobre todo, ¿cuál es la percepción que tienen a su regreso? Yo creo que el conocer esas respuestas sería muy importante. Mi investigación ha tratado de explorar esas inquietudes de los becarios mexicanos y, en particular, en los últimos años que he colaborado con la RIMAC, traté de abrir brecha que sea profundizada por las nuevas generaciones de jóvenes investigadores.

 

En cuanto a mis proyectos, he estado trabajando durante  muchos años en el seguimiento de la Asociación Económica México-Japón. Tuve la oportunidad de participar en las negociaciones y nos tomamos muy enserio el mandato del Senado que, al ratificarlo, invitó al sector académico que le diera un seguimiento al mismo; entonces, prácticamente desde el 2005 que entró en vigor hasta la fecha, hemos realizado algunos proyectos tanto financiados por el Conacyt como por la UNAM. He tratado de responder lo siguiente: ¿cuál ha sido la evolución?, ¿cuáles han sido las áreas de oportunidades?, ¿cómo se ha comportado la plataforma exportadora mexicana frente a estas oportunidades?, ¿cómo ha reaccionado la industria mexicana?, ¿cómo ha fluido la inversión extranjera directa japonesa en México?. Esos son algunos de los aspectos en los que nos hemos centrado. Otra línea también muy fuerte de mi trabajo deriva de un análisis de las relaciones bilaterales de tipo histórico-diplomático entre los dos países. Nos hemos concentrado poco en profundizar aquellos aspectos poco contados de la relación bilateral. Por ejemplo, el periodo entreguerras es un momento clave que hemos tratado de recuperar. También, en los proyectos antes citados, hemos abierto una parte sobre historia económica.

 

Quizá, el tercer elemento es dar respuesta a las necesidades de entendimiento de Japón como actor en la sociedad internacional y sus transformaciones actuales. Tenemos esa línea contemporánea sobre el diagnóstico de lo que es Japón en un entorno de alta competencia ahora con China y Corea del Sur a nivel industrial. Además, de los espacios de inter-juego geopolítico y de competencia hegemónica que se están visualizando en la región.

 

La cuarta columna que sí un poco más delgada, sin que signifique menos, es la que versa sobre la cooperación. También hemos hecho un balance de lo que es la cooperación en Japón, hemos seguido mucho los programas de Ayuda Oficial para el Desarrollo, hemos dado una vista de 360 grados sobre las transformaciones de Japón como cooperante internacional. De ese macro universo, se desprende la cooperación académica, y en particular, la relación bilateral entre México y Japón en materia educativa, por lo que sería pertinente trazar una línea de tiempo sobre cuáles han sido sus cambios y transformaciones más significativas.

 

FF: A partir de estos temas y en relación a sus objetos de trabajo ¿cuáles serían los principales temas de investigación a desarrollar para proponer una agenda de investigación sobre internacionalización?

 

CU: Ahí si hay cosas súper interesantes. Yo creo que la labor de nosotros como miembros de la red es de preparar el campo y congregar los insumos necesarios para que jóvenes investigadores, estudiantes de posgrado, etc. puedan ahondar y, en mi opinión, el tema de la internacionalización es muy importante. En lo personal, yo fui testigo de cómo las universidades japonesas han impulsado en los últimos 40 años la internacionalización con una agenda clara. Hoy en día ya podemos encontrar nuevos programas más flexibles y novedosos para captar mayores estudiantes extranjeros. Lo anterior también obedece a una razón de tipo interno referido al decremento de la población japonesa, lo que genera que haya menos estudiantes y, por ende, exista una capacidad instalada disponible por parte de las universidades para la captación de estudiantes extranjeros. Después, la retención de los mismos en industrias japonesas puede atenuar la caída de la Población Económicamente Activa de ese país asiático por la reducción de la tasa de fertilidad.

 

En el tema de la internacionalización, por ejemplo, hay un programa del gobierno de Japón a donde ya designó a una veintena de universidades que ofrecen programas bilingües donde  pueden los extranjeros fácilmente adaptarse en términos de tener una vida académica plena y no un tanto accidentada como sucedía antes en donde enfrentaban un modelo de enseñanza tradicional y chocaban con las prácticas de aprendizaje vertical que se tenían en Japón. Esa nueva apertura marca la vida institucional y eso merece ser estudiada. Las universidades japonesas se han hecho mucho más agresivas en términos de avanzar hacia la internacionalización y buscar socios estratégicos en el mundo para mantener los contactos activos. Japón representa un objeto de investigación que merece ser estudiadoa. El otro vector justamente es el monitoreo y seguimiento de los extranjeros en Japón en términos de cómo observan su retorno y pueden generar un efecto de cascada (spillover) a fin de que fortalezcan las instituciones académicas y las redes de investigación de su lugar de origen.

 

FF: Para fortalecer los procesos de internacionalización de la educación superior y la ciencia ¿cuáles serían las principales medidas de política pública e institucional a implementar?

 

CU: El gran reto que tiene el país es justamente enraizar y generar políticas que tengan una conducción permanente. Somos muy proclives a generar cambios abruptos en función de la administración o del funcionario en turno. Eso merma precisamente las capacidades del efecto positivo que deriven de la internacionalización de las instituciones de educación superior. El otro gran tema es el financiamiento, la gran barrera de todas las instituciones públicas: ¿cómo aportar apoyos para que sus estudiantes y personal académico aprovechen la red de convenios que se tienen con diferentes universidades? Otro problema importante es que haya un seguimiento; creo que el ciclo queda inconcluso si no tenemos seguimiento del resultado que el estudiante o académico tuvo de su experiencia al estar afuera, al interactuar en un entorno académico diferente, al tener una vida en otro país, además de conocer de manera más puntual sus experiencias y los contactos obtenidos y cómo la movilidad benefició a su propio proceso de enseñanza-aprendizaje y a su propia institución. La parte que está trunca es esta última: las IES se concentran en mandar y en generar estudiantes salientes para los procesos de movilización, motivar a su personal académico; pero al final, salvo un reporte muy escueto que deben de entregar, ahí termina el ciclo. Pero el ciclo continúa, es decir, hay aprendizajes y experiencias enraizadas: por ejemplo, ¿cómo el que regresa se convierte en un detonador para promover, a su vez, e incentivar la movilidad de otros? Esa parte creo que está muy oscura, no hay seguimiento. Yo creo que eso es un tema esencial.

 

FF: ¿Quisiera agregar algo más para finalizar?

 

UC: Nada, pienso yo que la Dra. Sylvie Didou ha hecho un papel extraordinario, ella tiene una trayectoria académica amplia y es muy reconocida en su área profesional. Su contribución a la RIMAC ha sido esencial, sobre todo, al invitar a los jóvenes interesados, estudiantes que se acerquen a la Red en términos de que vean y visualicen propuestas de trabajo innovadoras en esos temas de la internacionalización. Ella ha podido dotar una perspectiva de 360 grados sobre los diferentes aspectos que implica la internacionalización.

 

FF: Doctor muchas gracias por su tiempo.

[1] Fernanda Fraga es estudiante de la Maestría en Ciencias con especialidad en Investigaciones Educativas en el Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Cinvestav.

 

Entrevista Dr. Carlos Uscanga

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