Nuevas líneas de investigación en México: los estudios coreanos en la Universidad Autónoma de Nayarit

Entrevista a Andrii Ryzhkov[1]

Universidad Autónoma de Nayarit

 

Irais Graciela Barreto Canales[2] y Araceli Beni’ Beltrán Ramírez[3]

 

IGBC-ABR: Cuéntanos un poco de cómo llegaste a México y acerca de tu formación profesional.

AR: Llegué a México de Corea del Sur a principios de enero de 2014 porque se abrió una Licenciatura en Estudios Coreanos en la Universidad Autónoma de Nayarit. Nos hicieron una invitación, a mi esposa quién también es una especialista en estudios coreanos y a mí, la cual aceptamos. Cancelamos nuestros contratos en Corea y decidimos venir a trabajar a Nayarit.

Soy doctor en lenguas de Asia y África con especialidad en la lengua coreana por la Universidad Nacional de Kiev, Ucrania. Después de obtener el grado, durante cuatro años, estuve a cargo del área de Estudios coreanos en la Facultad de Filología china, japonesa y coreana en la misma universidad. Luego, decidí profundizar mis estudios e hice una estancia posdoctoral en la Universidad de Corea, en el Instituto de Investigaciones sobre Estudios Coreanos donde trabajé temas de traducción de obras literarias, del Manchú medieval al Coreano moderno. Después de terminar mi estancia posdoctoral en esa institución, me invitaron a trabajar en la Universidad Kyung Hee. Es una de las universidades grandes de Corea. También estuve trabajando en la Universidad Hankuk, en la licenciatura en Estudios Ucranianos.

IGBC_ABR: ¿Por qué decidiste cursar estudios coreanos?, ¿cuáles fueron tus motivaciones?

AR: La motivación principal fue mi interés en las lenguas extranjeras. Quería estudiar algo que no fuera inglés o francés, que no fuera tan común. En ese tiempo, en el año 1997, la Universidad Nacional de Kiev, abrió la especialización en Estudios Coreanos. Los estudios chinos y japoneses ya formaban parte de la Facultad y también me atraían, pero decidí estudiar coreano porque ya mucha gente estudiaba el idioma chino y, además, sobre China y Japón. Entonces, pensé que estudiar Estudios Coreanos era una oportunidad para conocer algo nuevo. Además, insisto, el programa de estudios no descarta por completo la oportunidad de aprender cualquier otro idioma o hacer cualquier otro tipo de estudios. En mi caso, como también me apasionaba Japón, empecé a aprender japonés.

IGBC-ABR: ¿Cuánto tiempo estuviste en Corea?

AR: Mi primer encuentro con Corea fue cuando era estudiante de licenciatura. En el marco del programa de intercambio estudiantil hice dos estancias, la primera en la Universidad de Wonkwang y después en la Universidad de Yonsei. Si juntamos esas dos estancias, más la estancia posdoctoral de un año y los tres años y medio de trabajo, fueron en total un poco más de cinco años.

IGBC-ABR: ¿En qué condiciones laborales llegaste a México?

AR: El proceso fue un poco confuso para mí. Primero, porque no manejaba bien el idioma. Segundo porque, en la Universidad, la persona que nos invitó y que en aquél entonces estaba a cargo de la Licenciatura en Estudios coreanos, se había comprometido con algunas cosas y al llegar, nos dimos cuenta de que estas cosas no se cumplieron en prácticamente nada. Nosotros llegamos a México y nuestros contratos no estaban. Fue un tiempo bien difícil para mí y para mi esposa. Estuvimos a punto de regresar a Corea, pero habíamos renunciado y ya no contábamos con los contratos que teníamos antes. La única opción era buscar una oportunidad de insertarnos a la Universidad a través de algún programa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología – CONACYT.

CONACYT maneja algunos programas para doctores mexicanos y extranjeros. En el caso de mi esposa, ella participó en el concurso de repatriación. En mi caso, aplicaba al programa de retención. Independientemente, cada uno de nosotros presentó un proyecto de investigación y, por suerte, nos aceptaron a los dos. La ventaja de estos proyectos es que la Universidad donde se llevan a cabo, al término de ellos, se compromete a contratar al investigador apoyado por el CONACYT. Fue así como pudimos regularizar nuestra situación profesional y resolver el asunto de la incertidumbre que tuvimos al llegar, es decir, la incertidumbre laboral a partir del caos institucional. Para mí, esto fue muy impresionante.

IGBC-ABR: ¿Cuáles son las principales diferencias y similitudes que encuentras en cuanto al trabajo académico en las universidades, a partir de tus experiencias en Ucrania, Corea y México?

AR: Cada país es muy diferente. Por ejemplo, en Ucrania, se pone mucho énfasis en las investigaciones y en la docencia. Sin embargo, existe un problema estructural que no depende de las universidades: consisten en la falta de financiamiento a los proyectos y en el bienestar de los profesores. En Corea, las condiciones laborales no son muy buenas para un extranjero. ¿Qué significa esto? Por ejemplo, el salario de un profesor coreano siempre será mayor al de un extranjero; el coreano siempre va a tener más acceso a los servicios públicos y más apoyo para sus investigaciones. En Corea las universidades no están realmente interesadas en que tú hagas las investigaciones. Lo que ellos quieren es sacar el mejor provecho de ti como extranjero en la docencia: te saturan de clases y siempre tendrás una carga horaria más pesada que un docente coreano. México es todo un caso, es muy interesante: aquí muchas universidades se apegan a los indicadores ante la Federación. Pero ¿qué significa un indicador? Como yo lo entiendo, es formar parte del Sistema Nacional de Investigadores (S.N.I), pertenecer a algún Cuerpo Académico reconocido por la SEP, etc. Y dependiendo de qué resultados das a la universidad, ellos te descargan de las clases, es decir, si tú eres S.N.I, ya puedes dedicarte más a la investigación que a la docencia, al menos así es en la UAN. Las jornadas pesadas (y a veces no reconocidas) de docencia es para los que trabajan de tiempo parcial, etc. En este sentido, yo lo veo muy diferente al caso ucraniano y al coreano.

IGBC-ABR: ¿Vale la pena ser pionero en lingüística coreana en México y en América Latina?

AR: Yo creo que depende de dos cosas. Por un lado, hacer lo que te apasiona y por el otro el ambiente de trabajo. Por ejemplo, en mi caso, para poder aplicar al programa de retención del CONACYT tuve que adaptarme a la realidad que hay en el país: por eso, no pude meter un proyecto muy enfocado en lo que estaba haciendo en Corea porque me di cuenta de que no existen los especialistas que pudiesen entender bien y evaluar una propuesta de ese tipo. Tuve que encontrar un punto medio entre lo que estaba haciendo y lo que necesita México: para ello, revisé el panorama general de lo que se hace en el campo de estudios coreanos en el país. Mi proyecto estuvo enfocado a rescatar algunas partes de la lingüística, es decir de lo que estaba haciendo antes y el otro 50% fue algo nuevo para mí y también tuve que aprenderlo.

Ahora me gustaría regresar a hacer de nuevo las investigaciones que hacía antes, pero el problema que yo veo es que no existen los estudios de lingüística coreana en México. En cuanto a la enseñanza del idioma, sí, hay cursos impartidos por los coreanos en varias instituciones, pero no estamos hablando de eso, porque eso no tiene nada que ver con la investigación sobre la lingüística coreana. Sin embargo, yo pienso que sí vale la pena invertir tiempo [en la consolidación de esa área] porque van a aparecer futuros especialistas que atiendan a la necesidad de un país por encima de sus propios intereses. Tomando en cuenta la dinámica de las relaciones bilaterales, México requiere intérpretes y traductores de este idioma asiático, especialistas e investigadores con bases sólidas del coreano. Es importante sumar para construir una escuela de estudios coreanos y yo creo que el hecho de que esa inicie en México va a tener un impacto sobresaliente en Latinoamérica.


[1] Doctor en Lenguas de Asia y África con especialidad en lengua coreana. Graduado de la Universidad Nacional de Kiev donde obtuvo sus grados de Maestría y Licenciatura. Trabajó en la misma Universidad como coordinador de área de Estudios Coreanos durante el periodo 2007-2011. De 2010 a 2014 trabajó en la Universidad Kyung Hee, la Universidad de Corea y la Universidad Hankuk de Estudios Extranjeros. Actualmente se desempeña como Profesor-Investigador de tiempo completo en la Universidad Autónoma de Nayarit.

[2] Maestra en Cooperación Internacional por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Estudiante de doctorado en el Departamento de Investigación Educativa del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV). Miembro estudiante de RIMAC.

[3] Licenciada en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México. Estudiante de maestría en el Departamento de Investigación Educativa del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV). Miembro estudiante de RIMAC.


Entrevista disponible en PDF: Entrevista-AndriiRyzhkov

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