La internacionalización de la Universidad Federal Toulouse Midi-Pyrénées. Entrevista al Dr. Laurent Grosclaude.

Entrevistado: Dr. Laurent Grosclaude, Director del Departamento de Relaciones Europeas e Internacionales.

Institución: Universidad Federal Toulouse Midi-Pyrénées (UFTMiP).

Entrevistadora: Mtra. Françoise Brouzès.

Fecha: 28 de enero del 2016.


FB: Françoise Brouzès

LG: Laurent Grosclaude


 FB: Dr. Grosclaude, el Departamento de Relaciones Europeas e Internacionales que está a su cargo encabeza  una de las grandes temáticas que desarrolla la UFTMiP[1] ; en una institución de esta magnitud  ¿cómo se desarrolla la internacionalización de la educación superior y qué papel desempeña su departamento en este sentido?

LG: El término “internacionalización” abarca un campo muy amplio y resulta bastante difícil dar una definición de la  internacionalización.  Internacionalizar empieza por los flujos de movilidad entrante: en la Universidad Federal,  el conjunto de nuestros establecimientos tiene unas 160 nacionalidades representadas, es decir, casi todas las del mundo. Pero también internacionalizar implica desarrollar la movilidad saliente; para las universidades, son misiones bastante tradicionales que se están potencializando desde hace 20 años y que no dejan de crecer. Animar a los estudiantes a obtener una experiencia internacional, esto se llama la Study Abroad Experience, expresión anglosajona que significa que uno vivirá una experiencia en el extranjero por un período de seis meses, un año, según distintas  modalidades. Esta experiencia conforma el núcleo de la internacionalización, pero está vinculada también con  muchos otros tipos de cooperación: se puede implementar, al nivel de enseñanza, dobles diplomas, incluso diplomas deslocalizados, diplomas impartidos totalmente en un idioma extranjero como el inglés y ahí es donde volvemos a la idea de movilidad entrante porque abrir diplomas en inglés implica la posibilidad de atraer a estudiantes que no sean francófonos.

La internacionalización también tiene y esto es muy importante, un componente de investigación: por lo tanto, abarca todas las cooperaciones formales o informales de nuestros laboratorios;  la investigación es por definición internacional y, si podemos hablar de internacionalización de nuestras universidades, no lo podemos decir de la investigación porque esa siempre ha sido internacional. La   investigación no se concibe, salvo excepción, dentro de un  marco nacional: nuestros investigadores siempre  han mantenido relaciones con sus contrapartes extranjeras y las revistas en las principales disciplinas científicas son revistas internacionales donde publican investigadores franceses, norteamericanos, japoneses. La investigación no tiene fronteras. Lo  nuevo es que, en la actualidad, se desarrollan  herramientas estructuradas de cooperación entre los laboratorios como por ejemplo lo que llamamos Laboratoires Internationaux Associés  (Laboratorios Internacionales Asociados) LIA,  programas de cooperación bajo los auspicios del CNRS (Centro Nacional de la Investigación Científica, por sus siglas en francés), o también, un grado más alto, las Unités Mixtes Internationales  (Unidades Mixtas Internacionales) – UMI, que son estructuras, digamos, más desarrolladas,  implementadas entre laboratorios de diferentes países bajo los auspicios del CNRS en particular. Es importante mencionar también el acceso al financiamiento europeo de la investigación porque los financiamientos europeos hoy en día se atribuyen a nuestros laboratorios cuando trabajan en consorcios con universidades y laboratorios extranjeros y eso también es parte de la internacionalización. Por lo tanto, yo diría en resumen que la internacionalización  no solo es la vocación de UN departamento como el que encabezo sino que a todo mundo le compite; aun así, es cierto que estamos en el corazón de la lógica del desarrollo de las colaboraciones institucionales.  En mi departamento, ayudamos a las Instituciones de Educación Superior a encontrar nuevas oportunidades de internacionalización. En este sentido, hemos creados tres antenas en el extranjero, por ejemplo una antena en China, cuyo papel es llevar  nuestras instituciones a encontrar oportunidades en China, es decir poder mandar a estudiantes en buenas instituciones chinas y a descifrar sus códigos académicos; hablo de China pero es lo mismo para México o Brasil. Nos preguntamos cómo empieza una institución que desea desarrollar sus cooperaciones con China que cuenta con dos mil universidades de niveles académicos muy diferentes, por cuál puerta entra en China, que debe saber. Uno de los ejes fuertes de nuestra oficina” China” es ayudar a identificar a los buenos socios y, una vez identificados, entrar en relación con ellos y desarrollar la movilidad de los diplomas; es de suma utilidad,  realmente es  un servicio que prestamos a las instituciones…

FB: ¿Cuáles son las principales modalidades que implementan para formalizar las relaciones establecidas con las instituciones extranjeras?         

LG: Haría tal vez dos observaciones al respecto, una acerca de la firma de los acuerdos, otra acerca del modelo… Acerca del modelo: la COMUE es una estructura que no otorga diplomas, no tiene estudiantes  y lo que hacemos es propiciar entendimientos para que la COMUE, la Universidad Federal de Toulouse, pueda firmar acuerdos no vinculantes llamados MoU, Memorandum of Understanding con universidades del mismo rango, es decir universidades pluridisciplinarias; estos MoU son acuerdos marco que remiten a acuerdos que vamos a llamar Memorandum of Agreement, Exchange Agreement, Student Exchange Agreement,  o sea  acuerdos   de aplicación entre una institución de la COMUE y un departamento de la universidad con la cual firmamos. Por ejemplo, últimamente firmamos un MoU con la Universidad de São Paulo, la USP, una gran universidad, pero este MoU no contiene desarrollo práctico: por lo tanto, la facultad de medicina de Paul Sabatier[2] va a firmar con el departamento de medicina de la USP para definir acciones.

Aquí tenemos algo  que tiene que ver con el modelo jurídico y, en cuanto a la política general de firma, el tema es parte de nuestras actuales reflexiones: las culturas de los países son muy diferentes. En muchos países emergentes, sea en Asia, sea en América Latina, existe una cultura de la firma inmediata, como una forma de entrar en contacto entre instituciones.  En cambio, si nos vamos hacia países como Canadá, Estados Unidos, Australia, es otra lógica: primero vemos lo que pretendemos hacer juntos, vemos si realmente estamos en condiciones de implementar disposiciones concretas en la cooperación, en veces hasta las implementamos y si, posteriormente las consideramos verdaderamente pertinentes, firmamos un acuerdo. Eso significa que es más fácil firmar acuerdos con una universidad china o brasileña que con una universidad americana que aplica una política mucho más selectiva y nosotros mismos, en la Universidad Federal, estamos reflexionando en torno a una política de selección de las colaboraciones institucionales. Eso porque nuestro objetivo es elevar nuestro nivel, por lo tanto optamos por tener acuerdos preferenciales con muy buenas universidades y estas muy  buenas universidades no necesariamente podrían entender que firmáramos acuerdos con universidades de segunda o tercera categoría.

Efectivamente, Toulouse tiene cierto rango, aun sin tener  clasificación, nos identifican como un polo de excelencia, solo hablando de economía, aeronáutica, arqueología, en muchas áreas sobresalimos. ¿Es preciso firmar exclusivamente con universidades de un nivel equivalente al  nuestro? Esa es  una verdadera pregunta. Lo que es cierto es que hemos terminado con la idea de firmar con todo mundo. Apenas ayer me volvió a contactar una persona que deseaba prorrogar un acuerdo con una universidad en Uzbekistán, un acuerdo firmado seis años atrás que nunca tuvo la menor aplicación; escogimos no firmar, al menos que intervinieran nuevos elementos, por ejemplo perspectivas económicas vinculadas con el crecimiento de nuestra región dando la posibilidad de un desarrollo práctico que involucre la Universidad. Definitivamente, estamos instaurando una política en donde no se firma solo por firmar.

Por supuesto  todas estas acciones se concretizan en la formalización de colaboraciones institucionales; no se puede pensar en el intercambio de estudiantes o en doble diplomas sin acuerdos: el acuerdo es una regla, se graban en mármol  los principios y es efectivamente el papel del departamento que encabezo.

FB: Su departamento se inscribe dentro de la lógica de una gestión de universidades federadas; en cuanto a lo internacional ¿ejerce la UFTMiP algún tipo de política de directivas comunes dirigida a las universidades miembros?

LG: Es una cuestión muy importante: la UFTMiP es un objeto reciente, llegado desde hace unos cinco, seis años, primero con el PRES[3], ahora con la COMUE, en un paisaje donde las Instituciones de Educación Superior ya habían desarrollado ejes de cooperación internacional. Así,  SUPAERO[4] se despliega enormemente alrededor de Tianjin en China, Jean-Jaurès tiene un polo muy fuerte de cooperación en Malasia, UT1 Capitole se posiciona en Vietnam, el INSA está realizando una fuerte colaboración en Marruecos, solo para dar unos ejemplos; hoy en día sería imposible llegar y decir a las instituciones “escuchen, detengan todo y juntos montemos algo en Singapur”. ..Tenemos que  llegar a convergencias y es un trabajo muy largo, no podemos poner en entredicho  el pasado, se debe mantener  todo lo que se ha hecho; pero la idea es que una institución ya no emprende una acción a gran escala sin consultarlo con sus socios; supongamos que  UT2Jean-Jaurès quiera montar algo totalmente nuevo en México, lo podrían hacer, pero no sería comprendido que  no se discutiera en la COMUE desde el punto de vista de las sinergias. En claro, estamos en posesión de una herencia de estrategias institucionales de que no tenemos derecho de cuestionar: todas esas cooperaciones existen, tienen una función y además son interesantes. Hay que procurar que vayan coincidiendo en el futuro y aunque no sea fácil lo estamos logrando poco a poco: todo lo que desarrollamos en China lo desarrollamos juntos, no quiere decir que las instituciones no tenían nada allá anteriormente, en particular SUPAERO, pero la idea de llevar una verdadera política en China proviene realmente de la COMUE que le dio un impulso muy, muy fuerte. Mi sucesor o sucesora en los años venideros tendrá que interrogarse sobre la India o sobre África que son zonas donde estamos totalmente ausentes y, si mañana, se decide trabajar en la India, debe de ser todos juntos y por lo tanto encontrar una temática que sea federal; cuando digo “todos juntos” no quiero decir todas las instituciones pero cuando menos algunas para lograr un consenso acerca del proyecto.

La herencia y las convergencias que se le suman, todo aquello va tomando forma, pero todavía no significa que tengamos una estrategia internacional unificada.

FB: Usted ya mencionó varios países, ¿pero habrá algunos privilegiados para establecer cooperaciones institucionales y con qué perspectivas?

LG: Para decirlo de manera extremamente esquemática –no es una clasificación de la Universidad- estamos en presencia de tres categorías de países: países menos avanzados con economías en situación difícil a los cuales podemos añadir los que conocen disturbios políticos, geopolíticos, militares y son ya numerosos, demasiado numerosos: se trata de casi toda el África subsahariana, a excepción de algunos países del sur poseedores de cierta riqueza pero que más bien miran hacia los anglosajones. África, independientemente de los problemas políticos  y religiosos que puede conocer,  presenta  zonas pobres donde la enseñanza superior tiene todo por hacer: empezamos de cero, no existe ninguna investigación digna de este nombre, es muy complicado. En Oriente Medio, vemos regiones desarrolladas en vía de desarrollo, emergentes, pero con problemas políticos enormes, donde estamos ausentes; no digo que no tenemos nada con Senegal o Líbano, hacíamos cosas en Siria, comenzamos en interesarnos por Irán que se está abriendo, pero visiblemente no tenemos política con respecto a aquellos países  menos desarrollados.

Luego, viene el polo de los países de la OCDE, o sea la gran mayoría de los países europeos así como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea, con los cuales tenemos una cooperación principalmente a nivel de investigación y con quienes finalmente tenemos bastante poco de  movilidad estudiantil. ¿Por qué motivo? Porque sus estudiantes no necesariamente tienen un fuerte interés en acudir con nosotros. El interés que pueden tener es precisamente internacionalizar su carrera, abrir su mente, descubrir nuevas pedagogías y otras culturas, lo que es muy interesante, pero no representa un fuerte vínculo académico; si, por ejemplo, un estudiante norteamericano quiere hacer una tesis en biotecnología, ¿cuál puede ser su interés por hacerla en Toulouse? a no ser que le guste Toulouse porque la ciudad es bella y porque le guste la cultura francesa. En efecto, desde un punto de vista científico, tiene todo lo que necesita en Estados Unidos. En cambio, si Usted es Senegalés y pretende hacer una tesis en biotecnología, ésta no se hará en Senegal pero efectivamente en Toulouse. Entonces, con estos países, establecemos más bien cooperaciones en igualdad de condiciones y principalmente en  investigación, hablando en términos generales.

Por terminar, estamos en presencia de todo el polo central de los numerosos países “emergentes” con todas sus variantes. Se trata de la mayoría de los países de Asia y Asia del Sureste y gran parte de América Central y América Latina. Muy esquemáticamente diría que todavía a nivel de doctorado y a veces de master, tienen interés en establecer cooperaciones con nosotros y en venir con nosotros para formarse porque no siempre su nivel de investigación es muy elevado. En China, este nivel se está creando pero el país tiene que formar tal volumen de estudiantes que todavía le conviene mandarnos gente: en cambio dentro de diez años, quince años quizás, eso habrá terminado porque las universidades chinas alcanzaran un nivel óptimo; actualmente, demasiado pocas universidades tienen un alto nivel por lo que formar a los chinos significa mandarlos al extranjero cuanto más sabiendo que, dentro de la cultura china, es bastante difundida la idea de una trayectoria internacional.

Nuestro objetivo  son más bien los países emergentes. De hecho, se trata de países donde tenemos una real utilidad, donde sentimos que podemos  aportar, países donde las condiciones económicas propician cierta apertura a la cooperación. Tomaré el ejemplo de un diploma en derecho, deslocalizado en Vietnam, que administro: el diploma se autofinancia con los derechos de inscripción de los estudiantes vietnamitas que pagan mucho – tres, cuatro mil dólares- para entrar en este diploma; los vietnamitas pueden pagarlo, hacen esfuerzos para pagar este precio. Los senegaleses no podrían, tampoco los burkineses y nosotros no podríamos pagar por ellos; en cambio, si organizara este  diploma en Estados Unidos, nadie acudiría, no interesaría a nadie. Entonces, ésta es típicamente nuestra meta.

Por otra parte, tratándose de los países emergentes, incluyendo la India, hablamos de algo enorme; le comentaba que en ciertas zonas estamos netamente ausentes: quizás deberíamos lanzar acciones coordinadas, dirigidas a ellas, como es el caso para la India. Pienso que de igual forma deberíamos reforzar nuestra cooperación con Marruecos, uno de los pocos países estables políticamente en la región. De cierta manera, pienso que tendríamos que tener el ojo puesto sobre Rusia: las relaciones son a veces difíciles a nivel político, pero en todo caso es un país  muy fuerte del punto de vista científico. Aquí tiene unos países con los cuales no tenemos hoy tantas relaciones excepto a nivel de investigación pero no lo suficiente en cuanto a intercambios de estudiantes y a nivel de diplomas. Varios colegas me interpelan para decirme que no hacemos nada en África; es cierto, pero se necesita recursos para implementar proyectos, qué más quisiera que organizar y financiar diplomas allí, dentro de una lógica de ayuda pública al desarrollo, lo que entra completamente en nuestras misiones. Entiendo perfectamente este tipo de argumento, pero la Universidad no tiene esta capacidad.

FB: ¿Cuáles son las relaciones existentes entre la cooperación universitaria y científica con la política internacional francesa?

LG: Es una buena pregunta; quien lleva la política internacional es el gobierno, principalmente el “Quai d’Orsay”, es decir el Ministerio de Relaciones Exteriores. Las universidades son independientes pero sucede con cierta regularidad que el Quai d’Orsay, acordándose  con el Ministerio de la Educación Superior, lance operaciones de cooperación, las encabece  y pide a las instituciones de participar en ellas, es el caso en Vietnam, con     el USTH[5], un proyecto procediendo de una iniciativa gubernamental. Puede ser que el gobierno pida que se acompañe al Presidente de la República o al primer ministro en misión hacia tal parte y de resultar posible, que se firmen acuerdos universitarios. Personalmente, no creo mucho en el manejo de operaciones de cooperación desde el nivel central y pienso que no se debe de mezclar la cooperación política con la cooperación universitaria.

Hace poco, tuvimos que hacernos esta pregunta acerca de Rusia por el fuerte  enfriamiento que han experimentado las relaciones diplomáticas entre Francia y Rusia, nos preguntamos qué íbamos a hacer, en particular con los problemas en Ucrania y en Crimea; concluimos que no había motivo por adoptar una postura similar en estas circunstancias que de por  sí  nos perjudicarían por sus consecuencias en la política de visados.

 Hablando de otro ejemplo, que ya casi no se comenta, yo fui uno de los primeros universitarios en France a promover cooperaciones con Birmania en la época en la cual estaba todavía bajo el yugo de la dictadura; de eso hace unos diez años cuando hace apenas unos dos o tres años de la apertura de Birmania; me criticaron, incluso se me reprochó de hacer el juego del régimen, de no seguir las recomendaciones del gobierno pero sin embargo iniciamos con Birmania acciones que permitieron cierta apertura de las instituciones allá cuando efectivamente era una dictadura. Creo que no se tiene que infligir doble sanción a un país, no porque las relaciones diplomáticas estén mal, no debemos de ayudar. Cada quien tiene su ética pero personalmente yo considero que las dos cosas se deben de distinguir definitivamente: ciencia y política no son lo mismo.

FB: Hablando al respecto, existen acuerdos tanto económicos como universitarios que Francia concluyo recientemente con México…

LG: Claro…aquí hay unas convergencias. Las relaciones con México son muy buenas, a pesar de haber conocido momentos de distanciamiento al momento del asunto de Florence Cassez, pero, a finales de cuentas, eso nunca afectó realmente  la movilidad Francia-México, que incluso es muy fuerte. Creo que es un buen punto que no haya sido afectada. Si se puede obtener convergencias entre los niveles político, económico y académico, que mejor; cuando el Presidente de la República se desplaza hacia un país y lo acompañan en su avión empresarios y universitarios, está muy bien y estamos en la mejor disposición. Dicho eso, en la enseñanza superior, también nos importa mucho mantener las riendas de nuestra política de cooperación y si decidimos emprender acciones con tal país, no será con otro; en estos momentos, estamos interesados en Irán y resulta que coincide nuestro interés con una coyuntura económica  muy favorable que conducirá a proyectos interesantes, pero lo hacemos porque queremos y nadie nos lo dicta.

FB: Usted habló de México, de Brasil, ¿cuáles son en general las relaciones de la UFTMiP con América Latina?

LG: Le voy a hacer dos comentarios: primero desde el punto de vista institucional y luego mi opinión personal. La mirada institucional es que Toulouse tiene una tradición de vínculos muy fuertes con España y con América Latina: se han desarrollados ejes de investigación muy significativos, particularmente con la Universidad Jean-Jaurès. Eso es algo  muy importante que nos toca incrementar. Dicho eso, es preciso concretizarlo y aquí entra mi opinión personal en el sentido de que salvo algunas excepciones –entre las cuales incluiría a México- entablar relaciones con algunos países de América latina resulta ser complejo y largo; no es lo más relevante, no creo que sea de índole cultural porque también con otros países –puedo mencionar Indonesia- es a menudo difícil de arrancar y lento de organizar. Mientras en Brasil todo nos sale perfecto, en Argentina se podría hacer mucho más. Me dicen con frecuencia que  debemos de mirar ahora en dirección de Ecuador y Colombia que conocen un “boom”…pero concretamente no veo gran cosa, porque entre un gobierno que afirma invertir a fondo en la educación superior y su repercusión en hechos reales, puede haber un margen considerable. Claro que debemos de estar presentes, para nosotros es un eje importante pero no es el único, está excluido concentrar nuestros esfuerzos en América Latina. Me gustaría observar  que van surgiendo proyectos más sólidos, estructurados, interesantes, particularmente en México; seria emocionante imaginar un campus de una o varias universidades francesas instalarse allá, pero los franceses no son muy experimentados en este aspecto; sin embargo es un hecho que sí existe voluntad.

FB: ¿Tendría un comentario acerca de la nueva región[6] o le parece prematuro?

LG: No, es interesante, sin embargo todavía no tengo mucho que comentar. Lo que queda claro, es que la solicitud pública no es de crear una COMUE de nivel superior y esperemos que no sea el caso. Ante todo porque debemos de estar conscientes  que edificar  la COMUE Midi-Pyrénées es un proceso largo, complejo, doloroso,  muy estimulante y emprender una suerte de COMUE de las dos regiones no tendría sentido en este momento. En cambio, sería de nuestro interés tender puentes hacia la región  Languedoc-Roussillon  con la Universidad de Montpellier con la cual encontraremos más complementariedad que competencia: Montpellier maneja áreas distintas a las nuestras aunque, obviamente, existen zonas de superposición. Tenemos que acercarnos, discutir, ver eventualmente  que proyectos podríamos conllevar en particular en lo internacional: si mañana a la Universidad de Montpellier, aunque todavía poco estructurada a nivel de relaciones internacionales, le llama la atención  lo que tenemos en China y manifiesta que nuestros agentes podrían trabajar también para ellos, eso me interesaría: creo que sería una ventaja  considerar de qué manera se podría mutualizar. Entonces, estamos más bien en stand-by, quisiéramos sobre todo evitar el riesgo de que las autoridades, en particular la nueva Región, decidieran  recurrir a demasiada sectorización  de la enseñanza: Aeronáutica para Toulouse, Agricultura para Montpellier cuando tenemos en Toulouse el Agro Food, un relevante  polo agrícola mientras que Medicina es igual de importante en las dos universidades…Debemos observarnos, conocernos, quizás evitar una imposición a nivel político y tomar nosotros mismos la iniciativa del acercamiento, mas no de la integración institucional de COMUE.

FB: ¿Tendrá Usted un último comentario?

LG: Algo importante para lo cual no tenemos suficiente tiempo es observar que se lleva a cabo en otras instituciones. Estoy convencido de que se  implementan estrategias interesantes buscando ejemplos: no creo que una idea genial salga espontáneamente de una mente “brillante” pero más bien a partir de la observación, haciendo una síntesis de sus resultados, aumentada de un  toque personal contextualizado. Por lo tanto, hay que tomarse el tiempo de considerar lo que hacen los otros y no necesariamente los mexicanos o los  chinos, sino Montpellier, Grenoble, Paris,  Lille, Bordeaux, los colegas de al lado aunque sea para retomar e inspirarse de sus buenas prácticas, porque las ideas no se comercializan: son del dominio público y si observamos algo bueno en Bordeaux ¿porque no llevarlo a casa?

Pienso que para este  trabajo no me alcanzó el tiempo, me hubiera gustado llevarlo a cabo pero otros podrán retomarlo y realizarlo después de mi salida[7].


[1] Université Fédérale de Toulouse Midi-Pyrénées, Universidad Federal de Toulouse Midi-Pyrénées. La UFTMiP es una Communauté d’Universités et d’Établissements (Comunidad de Universidades e Instituciones), COMUE. Las COMUE son instituciones públicas cuya vocación es acercar y coordinar las instituciones de investigación y de educación superior de un mismo territorio académico o inter académico. La COMUE UFTMiP integra 29 instituciones de educación superior de la región Midi-Pyrénées.

http://www.univ-toulouse.fr/

http://www.enseignementsup-recherche.gouv.fr/cid94756/les-regroupements-universitaires-et-scientifiques-une-coordination-territoriale-pour-un-projet-partage.html#Que_sont_les_Communautes_d_universites_et_d_etablissements_COMUE

[2] Université Toulouse III-Paul Sabatier  (Universidad Toulouse III-Paul Sabatier) UTIII, miembro de la COMUE UFTMiP.

[3] Pôles de Recherche et d’Enseignement Supérieur (Polos de Investigación y Educación Superior). Los PRES, creados en 2006 para agrupar las instituciones de investigación y educación superior para que su oferta sea más coherente, más clara y mejor adaptada a las necesidades locales, se transformaron en 2013 en COMUE.

http://www.enseignementsup-recherche.gouv.fr/cid20724/www.enseignementsup-recherche.gouv.fr/cid20724/www.enseignementsup-recherche.gouv.fr/cid20724/les-poles-de-recherche-et-d-enseignement-superieur-pres.html

[4] La escuela ISAE-SUPAERO, como la demás Instituciones de Educación Superior mencionadas posteriormente (UT1Capitole, UT2 Jean-Jaurès, INSA) es miembro de la UFTMiP.

[5] El USTH  es un consorcio agrupando 56 instituciones de educación superior e investigación  en apoyo a la Universidad de Ciencias  y Tecnologías de Hanói que coordina la UFTMiP.

 http://www.consortium-usth.org/

http://www.consortium-usth.org/

[6] A partir del reacomodo de las regiones francesas en 2015 la región Midi-Pyrénées cuya capital es Toulouse ha fusionado con la región Languedoc-Roussillon con capital la ciudad de Montpellier.

[7] En los próximos meses de 2016 se procederá a las elecciones de las  nuevas autoridades de la UFTMiP.


Texto en PDF: EntrevistaBrouzes-LaurentGrosclaude

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *