La enseñanza de los idiomas en la UDLAP: Entrevista con la Dra. Brita Banitz.

Entrevistadora: Dra. Sylvie Didou Aupetit[1]

didou@cinvestav.mx

Septiembre 2017

 

SD: ¿Qué propone la UDLAP, en materia de enseñanza de idiomas?

BB[2]: Somos un Departamento de servicio. Todos los alumnos, no importa lo que estén estudiando, tienen que llevar cierto número de cursos de lengua extranjera, por exigencia de la institución y de los planes de estudio. El número exacto de cursos depende del plan y también de la carrera. Conforme con el plan de estudios 2006, algunas carreras como artes culinarios o idiomas, y algunos otros, tenían más cursos de lengua extranjera para preparar mejor a los alumnos. En el plan 2012, se hizo la homologación para no tener tantas diferencias. Todas las carreras exigen tres cursos nada más, salvo la mía que es de idiomas.

SD: Son tres cursos ¿trimestrales?

BB: Semestrales. Nosotros utilizamos el sistema semestral. El semestre de otoño es de agosto hasta diciembre, el de primavera de enero hasta principios de junio. También tenemos un programa de verano. Son dos cursos, separados, en donde el alumno que quiera puede tomar una clase en el mes de junio o sea cuatro semanas y hacer lo equivalente al semestre en un sistema más intensivo. No es mala idea. El segundo verano, en el mes de julio, permite a los alumnos que quieran avanzar o  se retrasaron porque no metieron los idiomas cuando deben, nivelarse. Para nosotros es una temporada muy intensiva.

El plan  de estudios estipula que los cursos de lengua extranjera deben cursarse en los primeros tres o cuatro semestres. Como institución, acordamos que varios cursos teóricos se den en inglés, pero eso no sirve si el alumno espera estar en su octavo semestre para tomar un curso de inglés. Pero la realidad es otra. Muchos alumnos sí lo dejan, aunque sea requisito.

SD: ¿No pueden titularse si no acreditan?

BB: Es un requisito para poder graduarse pero hay muchos alumnos, en mi opinión, que ya están listos para graduarse pero a quienes les faltan los tres cursos de idiomas. Eso es un poco complicado de arreglar porque  los cursos son seriados, en diferentes niveles.  Pero nosotros somos una institución acreditada por la SACS (Southern Association of Colleges and Schools), en el nivel más alto. Es la agencia más exigente en los Estados Unidos y aplica un indicador de que nuestros alumnos, al momento de egresar, tengan un buen nivel de inglés.

También muchas carreras tienen su propia acreditación. En el área de negocios, la de Estados Unidos   también exige un muy buen nivel de inglés. Siendo universidad de México, no tenemos un requisito de ingreso que exige que los alumnos cumplan cierto nivel en el TOEFL o en Cambridge, para ser admitidos. Es una buena o una mala decisión, pero estamos en México, no estamos en Estados Unidos. Esto nos pone un poco en problemas porque al recibir alumnos que no tienen cierto nivel de inglés, a lo mejor no llegan a donde deben de llegar. La mayoría sí lo hace pero no todos. Las lenguas extranjeras que ofrecemos ahorita y esto también tiene que ver con la SACS, por eso lo mencioné, aparte del inglés, son francés, alemán e italiano. También tenemos español como segundo lengua.

SD: Inglés, francés, italiano y alemán ¿no tienen chino?

BB: No, ahorita no. Antes, en el plan 2006, sí pero hay dos razones por las cuales ya no ofrecemos el chino ni el japonés. Los alumnos buscan mucho el chino, el japonés tal vez no tanto, sobre todo los de la escuela de negocios porque ellos tienen convenios, lazos muy fuertes con Asia. Entonces les conviene. Sin embargo, el SACS a mí me limita muchísimo en cuestión de credenciales de los profesores. No puedo poner a ningún profesor que no tenga por lo menos maestría en la enseñanza de este idioma. Aquí en México, no los hay con maestría en la enseñanza del chino o lingüística del chino o algo parecido. Tampoco para japonés. Es más fácil para mí encontrar a gente con los grados requeridos en inglés, alemán o italiano

SD: En francés, inglés…

BB: En francés, alemán, aunque el alemán no es tan fácil tampoco.  Hay muchos alemanes acá pero no con los grados. Incluso, el SACS me restringe en ese sentido: a alguien que sea nativo del chino pero con maestría en educación, no le puedo asignar cursos de chino como lengua extranjera. Yo, por una parte, estoy de acuerdo porque ser hablantes nativos no garantiza necesariamente que sabe enseñar la lengua, pero sí esto me limita mucho. Por eso, hemos buscado otras maneras de responder la demanda por otros idiomas a través de los intercambios académicos o de los veranos de idiomas. Se mandan a los alumnos que tienen interés y que ya tienen cierto nivel de inglés. Entonces yo siempre digo a los alumnos  “aquí en la UDLAP te ofrezco los idiomas que todo mundo aprende, inglés, alemán, francés o italiano. Si quieres otro, se puede hacer pero tienes que salir a través de un intercambio”. La UDLAP tiene convenios con diferentes países.  Si el alumno quiere tomar el chino, primero tiene que checar en la Dirección de Asuntos Internacionales qué convenios hay y dónde puede ir. Una vez que lo decidió, viene a mi oficina para que cheque los detalles de los cursos que quiere llevar, qué elementos son re-validables, porque ahí la SEP me exige cierta correspondencia: el nivel de suficiencia, horas, contenidos, cursos, deben coincidir por lo menos en un 60% para que la UDLAP revalide la materia. Ahorita se hace de manera electrónica pero, de todos modos, tengo que revisar los detalles de los cursos para decir si se pueden revalidar y, aparte, revisar el historial académico del alumno, si es candidato para este idioma o no.

SD: En qué medida los cursos de distintos idiomas son adicionales o no.

BB: No, no son adicionales. Nosotros manejamos el Marco Común Europeo porque es más fácil de checar a nivel internacional. Por ejemplo, en Canadá, muchas veces dicen que sus cursos son intermedios pero ¿a qué se refieren por intermedio? O intermedio avanzado ¿qué rayos es eso? ¿Cuáles son los contenidos que ven? ¿Cuáles son las habilidades que los alumnos van a tener después de un curso? Entonces nosotros manejamos el Marco Común Europeo y pedimos la misma información traducida a dicho Marco para asegurarnos que el nivel de suficiencia es lo mismo o parecido. Como institución, hemos decidido, a partir de la primavera del año pasado, que los alumnos deben comprobar el nivel B2 del Marco Común Europeo terminado en inglés antes de tomar un tercer idioma. Quiere decir: un alumno que llega con un nivel más bajo y toma sus tres cursos y aún con esto no llega a terminar B2 no tendrá el chance de cursar un tercer idioma. Por lo menos, no para su requisito del plan de estudios. Lo puede hacer como curso de interés particular, o sea lo paga pero no le cuenta como  requisito ante la SEP.

SD: El B2 ¿sólo es para inglés?

BB: El inglés siempre tiene la preferencia. Si el alumno al ingresar ya tiene el nivel o si después de uno, dos o tres cursos, lo adquiere, puede optar por otro idioma. Claro, hay alumnos que llegan con conocimientos un poco más bajos pero nos dimos cuenta de que cada año vienen más preparados. El nivel de suficiente aumenta y por eso, el año pasado, decidimos exigir un poco más. Según datos de años anteriores, un 20% más o menos llegaban en B2, entonces necesitaban este curso y el otro y ya podían tomar otro idioma. Tenemos cursos también para los que vienen más bajitos y pueden estudiar fuera, o sea, los créditos no cuentan, no tienen valor curricular.  Pero, la mayoría ahorita está entrando en el nivel 4 que corresponde a la segunda mitad de B2. Es ahí donde hemos tenido la demanda más grande: la mayoría toma un curso de inglés con nosotros y después toma un tercer idioma u  otros cursos avanzados de inglés. Lo que sí les dijimos es que si quieren cambiarse de idioma, es preferible que tomen por lo menos dos del mismo idioma porque, si no, se quedan a la mitad de un nivel. También tenemos esta política interna: si tú ya tomaste un curso de francés pero ya no te late entonces no tomes italiano, regrésate a inglés para tener por lo menos un idioma bien estudiado y no de todo un poco.  Ocurre cuando el alumno es candidato para graduarse o a veces cuando se va de movilidad al extranjero y estudia un idioma afín al país al que quiere ir. Luego hay alumnos, sobre todo en negocios internacionales, que manejan ya muy bien el inglés pero se ven en un futuro en Europa o en Asia. De ahí tal vez piden la base de otros idiomas, no sólo de uno. En estos casos, se toma la decisión en función de cómo nos llega el estudiante.

SD: ¿Todos sus alumnos hacen por lo menos dos cursos de inglés?

BB: Bueno, todos por lo menos, hacen uno. Lo que sí, es que el 100% tiene que cursar tres cursos de idioma ¿cuáles son? Depende de su nivel de suficiencia en inglés.

SD: ¿Ustedes se encargan también de español para extranjeros?

BB: Sí, una profesora mía de tiempo completo coordina el área de español para extranjeros. Controlamos ahí el programa, los profesores, el contenido, hacemos los exámenes de colocación, metemos a los alumnos. Ellos vienen más en los veranos, pero también recibimos alumnos durante el semestre regular. Algunos  vienen, por ejemplo, un semestre para tomar cursos de español y luego se integran a la licenciatura.

SD: ¿Como vienen los estudiantes de Asia?

BB: La gramática y escritura siempre muy bien. Lo que les falta un poco, es la comunicación oral.

SD: Entonces les hacen talleres específicos para que se suelten

BB: Se les ofrece o se les recomienda que tomen las clases avanzadas en oral o los de cultura porque ahí también tienen que platicar y escuchar, porque lo que les falta es la práctica oral. Esta es ahorita la oferta que tenemos de los cursos de español. Siempre tenemos varios cursos en los diferentes niveles; a veces no todos se abren. Dependiendo de la prueba en el examen de español y la entrevista decidimos dónde colocar al alumno. Hemos platicado mucho con universidades con quienes tenemos convenio para ver la posibilidad de hacerles un paquete especial. Estos cursos no tienen valor curricular pero tenemos alumnos extranjeros que se inscriben en el Bachelor. Ellos no quieren o no les interesa revalidar ante la SEP sus estudios de preparatoria  y se pueden inscribir en el Bachelor. He logrado que me acepten que ellos tomen español para extranjeros como lengua extranjera. Para la licenciatura no me lo permiten aunque mucha gente regresa de Estados Unidos hablando el español como lengua de herencia.

Ahorita es todavía un número gris pero  creo que está creciendo aunque no sea suficientemente grande para poder empujar ese tema que tenemos pendiente para que mejoren su español académico y tengan éxito.

SD: Sí, cuando nació la UDLAP en la Ciudad de México recibió exmilitares de Estados Unidos

BB: Sí, así nació.

SD: Entonces tiene una tradición de atención a extranjeros.

BB: Ahí no me he metido mucho pero yo siento, y no sé si estoy en lo correcto o no, que es ahí donde tenemos límites por la SEP.  A lo mejor, todavía está muy fresca esta discusión y recientemente, ha habido nuevos acuerdos para facilitar a los muchachos que regresan  entrar a las escuelas. Claro, el alumno que regresa de Estados Unidos puede llevar una clase de español como lengua extranjera pero no tiene valor curricular. El chiste es que, muchas veces, esos alumnos dependen de becas y no pueden pagar una materia extra que luego no cuenta en sus CV. Es una pelea larga, a lo mejor, es todavía prematuro hacerle entender a diferentes instancias que toman las decisiones que sí es una necesidad.

Porque sí, reclutamos muchos estudiantes de los Estados Unidos, sobre todo por el equipo de deportes pero luego no les damos las clases que necesitan para ponerse al tanto con el español antes de meterles a otros cursos. Es algo que tenemos pendiente. No obstante, existe el programa y los alumnos lo pueden llevar. Si cuenta o no, depende de dónde entran, si a la licenciatura o al Bachelor.

SD: ¿De cuánto es su plantilla de profesores en el Departamento de idiomas?

BB: En el departamento, se han jubilado algunos, se han salido otros pero de tiempo completo somos seis conmigo; éramos siete hace dos semanas. Tenemos, aunque fluctúa un poco, entre veinte y treinta profesores de tiempo parcial.

SD: ¿Y también se les exige la maestría a ellos, por la acreditación de la SACS? A veces se exigen cosas distintas a los de tiempo completo y por horas.

BB: No, en ese caso, es exactamente igual. Nosotros, los de tiempo completo, tenemos nuestra propia licenciatura y estamos repartidos entre cursos de licenciatura y cursos de lengua extranjera. Todos damos clases también de lengua extranjera, no necesariamente en inglés, eso depende de nuestro perfil. Hay semestres donde la carga en la licenciatura es más pesada que en otros. Tenemos o maestrías o doctorados en algo relacionado con lingüística, con lingüística aplicada, con ciencias del lenguaje, en un idioma explícito. Por eso, podemos dar otras clases.

Somos un Departamento tal vez primero de servicio pero también académico. Damos servicio a todas las lenguas extranjeras, a toda la comunidad estudiantil pero tenemos nuestra propia licenciatura. Es chiquita, no son muchísimos estudiantes.  Algo que nos ha funcionado bien y que quiero seguir haciendo, es que todos los de tiempo completo damos clases en alguna lengua extranjera, dependiendo del perfil. Al mismo tiempo, invitamos a los parciales a que den clases en la licenciatura porque ahí también la SACS me pide ciertos porcentajes entre profesores de tiempo completo y los parciales, entre los que tienen maestría y los que tienen doctorado.

Con esos requisitos, arma un rompecabezas que no es fácil resolver. Por eso todos los profesores completos damos clases de lengua extranjera; algunos parciales que dan lengua extranjera  dan de vez en cuando un curso en la licenciatura para cumplir con los porcentajes de los tiempos parciales pero sin rebasar la carga que ellos tienen, justamente por ser parciales.

SD: Es un ejercicio de equilibrismo ¿no?

BB: Sí. Sobre todo porque los porcentajes no coinciden. Yo siempre tengo que buscar como el “en medio”. Por ejemplo, la SACS nos exige que, a partir de 5º semestre, todos los profesores tengan doctorado en el área que están dando. Entonces, tengo que meter los con maestría antes. Pero tengo que checar que tienen su historial, su formación académica en la clase que necesito que me den… es bien complejo. En los últimos años, yo no he dado inglés aunque mi doctorado es en inglés pero como también tengo formación en alemán y soy alemana, entonces doy clases de alemán porque me hace falta profesores con maestría en la enseñanza del alemán. Y así nos repartimos. Si en algún momento me llegan uno o dos colegas más, aun parciales, para dar clases de alemán, a lo mejor, yo puedo regresar a dar inglés.

SD: Los indicadores de evaluación siempre son un problema. Igual para la situación académica porque las instituciones no tienen los mismos criterios  que el S.N.I.

BB: Exacto, justamente por eso, no puedo ofrecer chino, japonés u otras cosas. Porque no tengo profesores con las credenciales que me exige la SACS. A la SEP, ese indicador realmente no le interesa, ahí le pongo un licenciado y está bien, pero la SACS dice que no. Y estoy de acuerdo. Sí, nos ha limitado pero la solución que hemos encontrado con los intercambios nos ha funcionado bien. Sobre todo porque en el extranjero, uno aprende más rápido. Ha incrementado bastante la gente que  se va. A la hora de revalidar, cada vez, pescamos más lazos, más relaciones y los estudiantes no se han quejado. Estamos registrados ante la SEP federal y ella es muy abierta. Si un alumno quiere algo más exótico que nunca se ha revalidado (catalán, portugués, sueco), si me avisa con tiempo, puedo hacer un trámite  administrativo para dar de alta esa materia. Creo que es una mejor solución que decir no podemos.

La otra parte, obviamente, es más práctica por cuestiones administrativas: entre más lenguas ofrezco, menos gente tengo en cada clase; llega el momento en el que los alumnos sí se molestan cuando  cierro un grupo o bien cuando la universidad no les ofrece el nivel que quieren. Eso ha pasado con el alemán. Hay un colegio alemán y los egresados llegan con un nivel altísimo.  Ellos tienen la oportunidad de seguir su formación en Alemania o fuera de la Universidad y les contamos los créditos. Eso nos ha dado mucha flexibilidad. A los alumnos sí les interesa ver que no está cerrada la oferta que tenemos aquí.

SD: La validación de los idiomas y la secuenciación de los cursos siempre son complicadas.

BB: Cuando en el plan 2006 tuvimos el chino, mucha gente entró al nivel 1, luego la mitad al chino 2 y nunca nadie en chino 3: ya se dieron cuenta que es difícil, es una lengua diferente a una europea y el aprendizaje es más lento. Pasan mucho tiempo aprendiendo el sistema de escritura, pura práctica y no han dicho ni hola. Normalmente para todas las lenguas extranjeras nos llevamos dos semestres o sea un año completo para un nivel del Marco Común Europeo. Con el chino no se puede y luego el alumno paga para tres cursos y, saliendo, dice “pero ¿qué aprendí?”. Nosotros les decimos “mejor vayan a Beijing y, regresando, te lo contamos si se puede”.

SD: Con un año de curso intensivo de chino ¿empiezan a comunicarse?

BB: Exacto. A lo mejor una buena combinación, para un caso así, es el primer curso de inglés con nosotros y luego un verano intensivo. En esa modalidad (ocho semanas o el equivalente en horas), los estudiantes pueden revalidar hasta cuatro cursos. Nosotros exigimos tres por plan de estudios. Si realmente lo planean bien y a través de la Dirección de Asuntos Internacionales lo organizan, pueden incluso cursar sus tres idiomas en un verano completo. Y sí, algunos lo hacen así. A mí, realmente, me gusta eso.

SD: Vi que un buen número de profesores de la UDLAP nacieron o se graduaron en el extranjero. Se supone que los que lo hicieron en un país no hispanófono hablan un segundo idioma. Pero ¿existe una demanda de los otros docentes para mejorar sus capacidades o sus competencias en inglés?

BB: Eso también es uno de los puntos tal vez un poco gris debido a políticas de prestaciones. Antes, sí, la UDLAP tenía un programa para empleados donde ellos podían tomar cursos. Incluso tenemos un centro de aprendizaje de idiomas para toda la comunidad incluyendo empleados. Ahorita, el profesor de tiempo completo por lo menos tiene entre sus prestaciones el poder cursar una licenciatura o maestría completa. Si quiere tomar clases de un idioma, tiene que inscribirse en una carrera. No nos gusta mucho porque la mayoría se inscribe en nuestra licenciatura sabiendo que no van a terminar. Eso me afecta un poco a mí…

SD: Sus indicadores de desempeño bajan.

BB: Eso sí es un  punto. Antes tuvimos un certificado, donde el profesor incluso podía inscribirse en los tres o cuatro cursos de idioma que quería. Pero la prestación que los tiempos completos tienen estipula ahora que tiene que ser una carrera. O sea, si el profesor siquiera intenta pagar el curso, bienvenido, pero como hemos tenido también unas cuestiones legales, tenemos que cuidar mucho que toda persona que esté en la clase esté en la lista. Cuando teníamos más libertad, se aceptaban oyentes. Pero, luego se cerró esa puerta. La única opción que tenemos ahorita es que los profesores completos se inscriban a un programa, si no quieren lo pagar ellos. A los parciales, lo único que podemos ofrecerles es el centro de aprendizaje

SD: ¿Es de auto acceso?

BB: Sí, pero también ahí vienen los profesores para la tutoría, la asesoría, hay programas también de Internet, discos para aprender. Siempre los tutores organizan diferentes talleres y cualquier persona de la universidad tiene acceso a eso sin costo. Si un profesor es muy autodidacta y tiene ya cierto nivel, a lo mejor funciona porque los asesores ahí están. Es casi como un one-one, pero si está apenas iniciando es difícil porque, sí, necesita a alguien que le dé más guía. Hemos buscado resolver las demandas caso por caso, pero es un tema que tenemos que retomar porque al rector le interesa que un 30% de los cursos de todas las licenciaturas se den en inglés.

SD: En algunas instituciones las instituciones están ofreciendo a sus profesores cursos específicos de lenguas, adentro o afuera, para que den su materia en inglés.

BB: Lo que se ha hecho aquí desde hace varios años es ofrecer mediante la Oficina de Desarrollo Docente clases, talleres, pláticas y cursos para que los profesores, completos o parciales, sigan desarrollando sus habilidades para dar sus clases en inglés. No sé qué tan exitoso hayan sido esos programas. Hubo intentos, pero ahí los problemas son el tiempo y lo que quiere invertir la institución. Ya llevan varios años con este proyecto. Primero se acercaron a mí pero siempre les he dicho “solamente el hecho de que el profesor estudió en Estados Unidos no quiere decir que maneja el idioma para enseñar su materia en inglés”. Es bien complicado. Finalmente, contrataron a alguien de fuera para que hagan los cursos. Yo les aconsejé que empezaran con los profesores que manejan bien el inglés y que les falta un poco porque, con los otros, se necesita más tiempo. Pero siento que hay huecos en el conocimiento en el sentido de cómo se debe enseñar la lengua. Aunque yo soy alemana, para mí sería bastante difícil, de hoy para mañana, dar mi clase sobre lingüística en alemán.

Otra cuestión es que los alumnos que regresan como hablantes de herencia tienen un inglés oral (no necesariamente escrito) mejor al del profesor. Ahí está el profesor tratando de dar su clase en inglés, nadie le checa las pruebas, hay mal entendimiento en cómo escribió. El asunto es bastante complicado y, desde hace cinco o seis años, hemos tratado de resolver esto.

SD: Siempre nuestros entrevistados mencionan la cuestión del idioma. Señalan que, a veces, los alumnos extranjeros vienen para mejorar su español, por lo que es preferible tener la clase en un buen español que en un mal inglés.

BB: Otra cosa es que un profesor diga “yo lo intento. Voy a dar una de mis clases en inglés. Sé que mi inglés no es perfecto pero lo voy a hacer para ayudar, para ver, etc.,” Muchas áreas tienen que involucrarse para ofrecer el apoyo que necesitan los profesores. Es un problema que tenemos encima.

SD: Creo que en ninguna institución este resuelto. Mucha gente lo está pensando con decisiones diferentes en cada caso pero es un núcleo complejo de problemas

BB: No es un problema de resolución rápida. Tiene implicaciones, consecuencias por muchos lados, para el profesorado, para los padres de familia, o sea, para todos. Yo también tengo profesores que están bien preparados pero nunca les pediría que den sus clases en inglés. Claro tú dices “negocios internacionales ¿cómo que ellos no pueden dar su clase en inglés?” Ellos tienen muchos profesores internacionales que sí pueden y dan sus clases en inglés pero a ellos les falla el alumnado. No tienen todos los estudiantes los conocimientos suficientes para tomar la clase en inglés e incluso no se inscriben en un semestre en este curso, esperando  a que lo saquen en español. Hay problemas por todos lados y no hay una manera fácil de hacerlo.


[1]  Directora del Departamento de Idiomas, UDLAP

[2] Investigadora Cinvestav y Coordinadora General de la Red sobre Internacionalización y  Movilidades Académicas y Científicas (RIMAC), con apoyo del programa de Redes temáticas del CONACYT [http://www.rimac.mx]. La entrevista fue transcrita por Dira Plancarte, becaria de investigación del Sistema Nacional de Investigadores (S.N.I) del CONACYT.


Entrevista disponible en formato PDF: Entrevista-SylvieDidou-BritaBanitz-UDLAP

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *