La cooperación académica con Asia en la Universidad Iberoamericana-Ciudad de México.

Entrevista con la Mtra. Sonia E. Fernández O.[1]

Entrevistadores: Dra. Sylvie Didou[2]

Dr. Juan José Ramírez Bonilla[3]

Junio de 2017

SD: La Ibero tiene entre sus prioridades fortalecer  su cooperación con América latina pero ¿cómo considera Asia?

SF: Números primero. Para la Ibero, hoy por hoy, por volumen de convenios, Europa es la región n. 1, Estados Unidos y Canadá son la n. 2, aunque con Canadá la interacción todavía es baja, América Latina es la n. 3, Asia Pacífico es la 4. Con África, aún no tenemos aunque hemos recibido profesores visitantes. Con Asia, no teníamos nada institucionalizado en 2000. Ahora, tenemos varios convenios y acaba de llegar otra invitación de China para firmar uno adicional pero, conforme con nuestra normativa, primero miraremos si está respaldada por una propuesta académica. Consideramos que la movilidad estudiantil en sí no es un proyecto de trabajo, es una actividad de la cooperación académica, pero no basta para arrancar un proyecto de convenio global que beneficie a toda la universidad en sus funciones sustantivas.

En los últimos años, hemos recibido en el campus a muchas delegaciones de instituciones de Asia; es innegable que interesa a los departamentos de relaciones internacionales o de estudios empresariales fortalecer sus relaciones con esos países. Pero, como Directora de Cooperación Académica, yo no tengo, en este momento, un plan que establezca que para el año 2020, la Universidad Iberoamericana tendrá una movilidad constante de al menos 50 estudiantes cada año a China. No lo tengo porque conozco la realidad de la universidad: aquí cada estudiante tiene la libertad de seleccionar a dónde va. Sin embargo, estoy viendo como una buena oportunidad un proyecto de viajes anuales a China que, a partir de este año, se presume ya como institucionalizado en el departamento de Estudios Empresariales. Han ido en esta ocasión 18 o 19 estudiantes y probablemente, el año próximo, sean 40. Es un proyecto de trabajo, con validación de dos materias, se extiende durante seis semanas y abarca visitas a empresas y regiones ligadas a estudios empresariales desde la óptica de negocios internacionales, la administración de empresas y la gestión de la innovación tecnológica.

En suma, las preguntas son: ¿cómo nos acercamos a las universidades asiáticas para que nos ayuden a construir ese potencial de alianzas, por ejemplo, que ellos alcanzaron con otras universidades? ¿Cómo lo hacemos?

En la Compañía de Jesús, la región AJCU-Asia Pacífico está integrada por 18 instituciones, entre fundadoras y regulares. Tenemos convenios amplios con varias de las fundadoras pero hasta ahora más bien por la vía de lo convencional, la movilidad, las becas, la investigación en bibliotecas, principalmente en humanidades, en historia y en estudios internacionales. Con otras universidades no jesuitas, hemos avanzado bastante. Waseda, para ingeniería de calidad, ha sido un aliado espléndido. En antropología social, tenemos obra publicada con el Centro de Estudios Iberoamericanos de Pusan. Son los dos ejemplos más fuertes que localizo.

Nos falta consolidar, en términos generales, los proyectos de trabajo, las clases compartidas y, probablemente, los dobles grados. En Asia, ellos están abiertos para esas actividades pero, aquí, mi área no tiene autoridad de línea sino que es funcional, de apoyo a la academia. Entonces, aunque muchos departamentos y directores nos preguntan qué se puede hacer, veo que por ahora están más orientados a España y a Estados Unidos que a Asia.

Hay una cuestión importante a comentar. Es el asunto del lenguaje y no me refiero al idioma, sino a cómo te manifiestas. Hay distancia entre chinos, coreanos y japoneses y también ellos verán la distancia entre mexicanos, guatemaltecos y colombianos. Seguramente sí. Pero, con los norteamericanos, ya sabes que A es siempre A y que, en términos generales, en una reunión, fluye el acuerdo. Luego ya nada más es darle forma para que funcione acorde a los procesos de cada parte. Lo mismo ocurre con Europa. Ya sabemos cómo son los españoles, vemos el acuerdo y verificamos qué opción abrimos porque la necesitamos y puede fortalecer y aportar.

Cuando han venido representantes de instituciones orientales que no tienen formación académica en universidades norteamericanas o británicas, es más complicado porque pueden preguntar lo mismo de distintas formas y uno puede llegar a desesperarse. Uno tiene que encontrar el mecanismo para ponerse en su situación y explicar de distintas maneras lo mismo para que ellos tengan seguridad en lo que están gestionando. Con los que hasta ahora hemos recibido, ha sido muy fácil porque casi todos tienen doctorados en los Estados Unidos o en Europa. Su vivencia de cuatro o cinco años en una cultura distinta nos ha facilitado el diálogo.

Entre otras cosas que nos han ocurrido, hemos recibido delegaciones visitantes, de universidades pequeñas o con menos nombre que las muy conocidas. Se enamoran del campus y, el mismo día de la visita, quieren firmar un convenio. Ha sido muy complicado convencerles de que no tenemos nada contra su institución pero que estamos impedidos por normativa interna para acceder a lo que, buenamente, nos piden; que acá se requiere que al menos haya un área académica involucrada en proyectos reales con una institución antes de formalizar un convenio. En algún caso, fue considerado como un agravio y no hemos recuperado esa relación.

SD: ¿Por qué dejaron de enseñar el chino mandarín?

SF: Al analizar las cifras del semestre que culminó antes de que yo tomara la responsabilidad del área de lenguas, encontramos que sólo seis o siete alumnos cursaban chino-mandarín. Financieramente, eso es inviable pero no estamos cerrados a la posibilidad de reanudar la oferta, tal como lo hemos hecho con portugués, por ejemplo: para portugués, en este año y medio, hemos abierto un grupo cerrado de doce o catorce estudiantes, de un mismo nivel, interesados en avanzar y contratamos un profesor exprofeso para ello.

JJRB: ¿Tuvo algunas otras experiencias con idiomas asiáticos?

SF: Solamente con el chino-mandarín. Hasta donde yo recuerdo, en la Ibero, no se ha impartido japonés pero tampoco es algo que yo afirme contundentemente porque mi cercanía con los idiomas es reciente. A raíz de que me encomendaron el área.

SD: Con la Universidad de Sogang, en Corea, ¿Qué tipo de vínculos tienen?

SF: Sogang es de la Compañía de Jesús. Es una de las instituciones  con la que esperamos alcanzar un acuerdo próximamente. Necesitamos conocer bien a la universidad, no basta una visita de representantes, es necesario que vayan los académicos. Nosotros consideramos que la visita de los académicos es más importante que la de los representantes institucionales, porque son los que los que trabajan en el estado del arte, los que saben con quiénes y para qué colaborar. Nosotros podemos coadyuvar en la parte de la gestión pero los para qué, los hasta dónde, los quiénes, lo determinan los académicos.

SD: Con la Universidad de Sofía, en cambio, la relación es bastante antigua ¿no?

SF: Con la Universidad de Sofía, la relación es antigua porque además de que somos instituciones encomendadas a la Compañía de Jesús, uno de sus académicos recurrentemente viene con nosotros cada dos años. Ha participado como profesor visitante en los departamentos de Ciencias Religiosas y de Letras Modernas. Sin embargo, la formalización del convenio es relativamente reciente porque es del año 2000: derivó de un encuentro de los respectivos rectores en el marco de una reunión global de universidades de la Compañía de Jesús, en Monte Cuco, en Roma.

SD: ¿Ustedes están solicitando apoyos a fundaciones en Asia como la Korean Foundation o la Hanban?

SF: Tenemos una donación de la Hanban para tener aquí  en la biblioteca el espacio conocido como Chinese Corner, como otras bibliotecas. Lo inauguramos el año pasado y queremos ahora fortalecerlo y ampliarlo. Tuvimos uno o dos proyectos financiados por la Japan International Cooperation Agency- JICA, por ejemplo para una visita a Japón de representantes de estudios empresariales. Eso fue hace bastante tiempo. Varios de nuestros egresados participan en la Asociación México-Japonesa, con la que tenemos una relación estrecha; lo mismo con los coreanos. La hija de un Embajador de Corea estudió con nosotros. Esas son ligas que nos llegan gratuitamente, no por lo que la Ibero hizo específicamente.

Sin embargo, convenio tras convenio que firmamos, mandamos una copia a la Cancillería, a la Embajada de México en el país de procedencia de la institución, y a la Embajada de dicho país acreditada en México. Eso nos ha generado apertura, un mejor clima de parte de todas las delegaciones acreditadas en nuestro país y facilidad para acometer nuevas relaciones.

Veré a los colegas de Sogang y de otras universidades asiáticas jesuitas en Sevilla en el mes de septiembre, en el marco de la EAIE. Los encontraré nuevamente en Santiago de Chile a finales de noviembre y los recibiré en marzo 2018 en la Ibero, cuando tendremos una conferencia global sobre cooperación académica bajo el provocativo título de “Las universidades jesuitas hacia la transformación del mundo”, que plantea el trabajo en red, desde una perspectiva transformacional.

SD: CONAHEC sirvió a muchas instituciones para participar en el Global Korea Scholarship Program. ¿Ustedes lo usaron?

SF: No, no lo hemos usado todavía. Lo que sí empleamos fue un convenio con una universidad japonesa que firmamos en 1999 o 2000, para entrar al consorcio UMAP. Quizás algunos estudiantes de instituciones con las que no tenemos convenio vienen porque ven nuestra referencia en UMAP o porque se encontraron con información sobre nosotros. Eso no lo hemos podido todavía constatar. El año pasado, la Universidad de Sofía nos pidió que acompañáramos su petición de fondos para el Japan-Latin America Student Mobility Program: Human Dignity and Harmonization in Migration and Coexistence, diseñado para facilitar la movilidad estudiantil, junto con la promoción de la cultura japonesa. Fue postulado por Sophia University, Nanzan University y Sophia University Junior College Division y ahí estamos. Una profesora nuestra fue invitada a la sesión de apertura. Es una connotada antropóloga social que estudia sagas familiares en empresas. La antropología laboral es uno de sus fuertes. Ella trabajó en Corea y a partir de ahí, pudo representarnos en Japón, por invitación del gobierno japonés.

SD: El rector y el Director de Cooperación Académica fueron a las dos Cumbres de Rectores México- Japón. ¿Tienen pensado asistir a la tercera cumbre en Hiroshima?

SF: Ya está confirmado. Va el Director de la División de Ciencia, Arte y Tecnología, debido a que la temática de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas incide en su área. La innovación y la triple hélice industria-academia-gobierno son tópicos alineados a una de las encomiendas que le han dado ahora a esa División.

SD: ¿Hubo propuestas específicas de la Ibero para esta región?

SF: La primera vez, fue nuestro rector y ahí aprovechó para hacer una visita a Sofía. No tengo información de con quién o quiénes se entrevistó. De la siguiente reunión, en la Universidad de Guanajuato, sé que sí se participó pero tampoco tenemos en archivo mayor referencia. Ahora sí, preparé documentación amplia y sistematizada para que nuestro representante vaya bien informado y trabaje con los Coordinadores de los Posgrados de los departamentos (ingeniería, arquitectura, ingenierías en ciencias químicas y físico matemáticas) que operan actividades de cooperación con Asia.

El convenio con la Universidad de Chiba, en Japón, se firmó el año pasado por el interés de los arquitectos y muchos estudiantes ya se han movilizado en ambos sentidos.

SD: ¿Participó la Ibero en la Cumbre de Rectores con China?

SF: No, nada más con los japoneses. En China, lo que hicimos fue participar en la Feria APAIE. Hemos estado ya cuatro veces en Asia en la feria de universidades internacionales. Una de ellas fue en Pekín, pero el propósito fue más bien dar información sobre nuestra universidad y encontrar pares con quienes se buscó poner cimientos para próximas alianzas.

SD: Reciben también estudiantes de Asia ¿Cómo es su proceso de integración?

SF: Todos los estudiantes que vienen reciben inducción durante una mañana completa y reciben un acompañamiento permanente de los colegas de la Coordinación de Movilidad Estudiantil. Los estudiantes que vienen de Japón hablan ya algo de español. Casi todos los que vienen de Asia-Pacífico vienen un año completo por la diferencia de los calendarios escolares. Están con nosotros y acompañan su estudio de español con una o dos materias regulares. Participan en las excursiones organizadas por la Coordinación. Son muy amistosos y, en general, los chinos y los japoneses se integran bastante bien.

JJRB: Y, ¿en el sentido contrario?

SF: Una estudiante nuestra en Japón el año pasado tuvo un choque cultural, pese a la asesoría que había recibido antes de partir. Fue a estudiar un semestre a Japón. Los estudiantes suelen tener comunicación frecuente con los responsables de movilidad estudiantil. No nos percatamos de nada raro con ella hasta que recibimos un comunicado de la Universidad receptora de que la alumna X estaba en un hospital psiquiátrico. Citamos a la familia, pero antes hablé con dos personas: una que vivió dos años en Japón, casada con japonés, y que fue la primera profesora nuestra que cursó una maestría en Asia, y otra que es de origen japonés, para que intermediaran a fin de que fuera menos difícil la situación, sobre todo para los familiares. No podíamos tener ningún contacto con el hospital, por la diferencia de horas, pero contactamos a la Cancillería. Prácticamente, pasaron quince días antes de que el doctor allá permitiera traer a la alumna a México.

Ya está bien ella. Pero lo que nos dijeron nuestros colegas es que a veces por el tipo de sociedad, en el Japón, si no estás preparado y no tienes un tutor cercano, a nivel humano, la soledad es fuerte, sobre todo para una mujer. Pudimos reconstruir una directriz en el tiempo de cómo ella fue aislándose, aislándose, aislándose hasta que se sintió totalmente perdida inclusive en la casa donde estaba. Ha sido una situación de aprendizaje muy importante. Hemos también tenido otros casos con desenlace feliz de alumnos que estuvieron allá un año, encontraron a su media naranja y hoy residen en México, como familia bicultural.

JJRB: ¿Tiene la Ibero proyectos colectivos de movilidad hacia Asia?

SF: Nosotros teníamos un curso cada verano con una universidad sueca (era un año con ellos y un año acá) en el que participaban treinta estudiantes (mitad y mitad de cada institución) y dos profesores de ellos y dos nuestros en inglés. Cuando terminó el proyecto en Suecia, lo movimos a una universidad en China pero no tuvimos buena experiencia y decidimos no continuar ese proyecto por ahora.

Adicionalmente debo comentar que ya hace varios años que en el Departamento de Estudios Empresariales se estimula la participación de alumnos en China, durante los veranos. En este 2017 es el primero formalizado, con unos 18 estudiantes, quienes durantes unas seis semanas se integraron a un programa que incluyó dos materias y varias visitas a empresas y espacios culturales. El grupo estuvo coordinado por un profesor que tiene amplia experiencia en China.

JJRB: ¿En Beiging? Porque hay varias, una en China, una en Taiwán…

SF: En Taiwán. El acuerdo con ellos es bastante abierto y, de Asia, la universidad a que me refiero es la que más nos envía estudiantes por convenio. Otra que nos envía bastantes estudiantes es Senshu, en Japón, pero por programa especial: cada dos años nos manda un grupo en febrero por seis o cuatro semanas, sobre todo para español y algunas materias de corte histórico y cultural.

SD: ¿Considera que mandar grupos de alumnos en países que sí son diferentes es una opción para aminorar eventuales problemas de adaptación o no?

SF: De todos los estudiantes que sabemos que han ido, algunos se casaron con japonesas y ya se las trajeron y están trabajando muy contentos acá. Tenemos egresados que han abierto empresas en China, en el sector de servicios. Yo creo, pero esta es una apreciación personal, que los estudiantes que salen y son de la Ciudad de México, ya no están en riesgo de choque cultural. Se enfrentan con lo que venga y salen adelante exitosamente.

JJ: La base es muy diferente a como se comporta un alumno de licenciatura o uno de posgrado en términos de adaptación. Nosotros hemos tenido más problemas con los de posgrado en permanencia que con los jóvenes de licenciatura porque ya hay esquemas muy hechos que cuesta mucho trabajo cambiar para poder adaptarse a otra cultura y casos como el de la alumna que refiere hemos tenido un montón.

SF: Una chica china tuvo un problema el año pasado aquí, lo que derivó en el despido de un empleado. Su novio mexicano, alumno nuestro, la ayudó bastante. Vino de vacaciones en Semana Santa,  terminó sus estudios, consiguió trabajo aquí, y se viene a partir de agosto ya a trabajar a México y a casarse. La veo bien y contenta.

SD: Cuando vinieron de visita a la Ibero los embajadores de Japón y de Corea, manifestaron su interés en  vincular los procesos de internacionalización con los de vinculación empresarial. ¿Han logrado avanzar en este sentido?

SF: En una reunión reciente, estuvieron aquí el embajador de la República de Corea y los representantes de la Universidad Sung Kyun Kwan y se acordó ver los mecanismos para vincular la red de empresas coreanas de aquí, dependiendo de las líneas de trabajo, con nuestros programas.

Con Japón, frecuentemente, tenemos aquí a empresarios japoneses que imparten conferencias y participan en las semanas estudiantiles en cada uno de los programas académicos (Sumitomo, Tomen de México, NEC, Komatsu, Nikko, Toyota, Nissan, Honda…). Si bien eso ha sido fácil, no hemos llegado todavía a dónde nosotros queremos, es decir, lograr que nuestros planes de estudio estén aparejados al avance de las empresas, de la industria, de la innovación, de la tecnología. La Dirección General de Vinculación Universitaria, el año pasado, abrió un área que se llama Centro de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial, CEDE, desde donde se implementa estrategias de fomento a la innovación y al emprendimiento con el fin de crear empresas sociales que solucionen los grandes retos de México. La intención de nuestro director es que cambiemos el chip para estar en sintonía y poder entender la innovación, pero apenas estamos iniciando.

SD: Irse a Japón o a Corea es caro para los estudiantes. ¿Ustedes tienen becas para financiar la movilidad estudiantil a estos países?

SF: Para movilidad estudiantil, tenemos becas, sí, pero no específicamente para Japón o la República de Corea. Acabamos de conceder dos becas para América Latina porque sí hemos identificado que América Latina debe ser nuestra región de proyección, por afinidad cultural e historia. Son equivalentes a las que da Universia a nivel internacional prácticamente. Para Japón y para el resto de los países, no tenemos becas, así que los estudiantes tienen que sufragar sus propios gastos. Tenemos, sin embargo, dos convenios de soporte para la movilidad en general para cualquier estudiante del programa Si Quieres Puedes… que los precise, a través del esquema Becas Crédito a la Palabra, con una fundación. Este convenio se firmó hace unos tres dos años y tiene varios componentes. Los primeros dos ya están en operación, el tercero  que sería para coadyuvar a la financiación de la movilidad aún no sido empleado. Consiste en que el estudiante solicita a la fundación una beca-crédito para un semestre de movilidad y se compromete a pagar lo que le prestaron, sin intereses, en el momento que pueda.

Nos comentó el representante legal de esa Fundación, que ha habido estudiantes que han tardado siete u ocho años para pagar, pero que, hasta ahora, ningún estudiante mexicano que ha recibido este tipo de apoyo ha dejado de pagar. Todos saben que este tipo de becas ayudan a estudiantes que vienen después y que el pagar ayudará a otros a tener el mismo beneficio.

SD: Para finalizar, podría describirnos una práctica de interés en la cooperación académica de la UIA con países asiáticos.

SF: Me gustaría decir que de los países con los que actualmente estamos trabajando probablemente el caso más relevante sea el de la Universidad de Waseda. Un profesor visitante suyo estuvo viniendo con nosotros varios años, por estancias cortas. Gracias al Dr. Nobuo Kawabe, tenemos bien posicionado nuestro programa de maestría en ingeniería de calidad. Bajo su asesoría, se conformó un grupo de investigación y de análisis para desarrollar estudios de caso sobre calidad en las organizaciones mexicanas. El grupo está integrado por profesores de tiempo completo de los planteles de la Universidad Iberoamericana que ofrecen la maestría en Ingeniería de Calidad (León, Puebla, Torreón y Ciudad de México e ITESO). El ciclo de trabajo del Dr. Kawabe estuvo secuenciado en cinco visitas, en las que además de dictar conferencias relacionadas con los sistemas de dirección japonesa impartió un curso sobre “Metodología de Estudios de Casos”. En paralelo, se ha cultivado una buena relación con exalumnos de la Universidad de Waseda, específicamente con los radicados en México y que trabajan en empresas japonesas. Con ocasión de la celebración del X aniversario de la Maestría en Ingeniería de Calidad, se reconoció al Dr. Kawabe como responsable, en buena medida, del éxito del programa y de los equipos de trabajo conformados en las empresas donde colaboran los egresados.

También la Ibero tiene un investigador en Ciencias Químicas que ha sido invitado ya dos o tres veces a Filipinas y a Singapur, y que en el verano irá a Japón, donde recibirá un renocimiento de la Asociación Internacional de Química en Microescala, campo en el que es pionero; su contribución como formador de profesores de educación media y superior en esos países le ha permitido incidir para reducir desechos tóxicos, abatir riesgos y racionalizar recursos.

SD: ¿Cómo se estableció la relación con Waseda? ¿Derivó de un convenio?

SF: No, desde antes que tuviéramos convenio con la Universidad de Waseda, había ya una búsqueda de socios por parte de Ingeniería de Calidad: en alguna reunión, académicos nuestros se encontraron con el académico japonés que conocía parte de México y de manera casi natural surgió la relación. El Dr. Kawabe se sintió muy cómodo trabajando con nosotros. Ésa es la referencia que he podido rastrear. Digamos que él es uno de los principales “culpables” de esta buena relación interinstitucional. Lo anterior fortalece la noción de que las buenas y fructíferas relaciones universitarias están asociadas a las buenas relaciones entre académicos e investigadores.


[1] Titular de la Dirección de Cooperación Académica de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

[2] Investigadora Cinvestav y coordinadora de la Red sobre Internacionalización y  Movilidades Académicas y Científicas (RIMAC), con apoyo del programa de Redes temáticas del CONACYT. La entrevista fue transcrita por Dira Plancarte, becaria de investigación del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT.

[3] Investigador del Colegio de México y coordinador del Subprograma sobre Diplomacia científica y colaboración internacional de la Red sobre Internacionalización y  Movilidades Académicas y Científicas (RIMAC), con apoyo del programa de Redes temáticas del CONACYT.


Entrevista en PDF: EntrevistaSoniaFernandez-SylvieDidou

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